Dibuja tu sonrisa en mi mano abierta,
que las líneas ocultas se revelen,
surcos que el tiempo en su andar borró
como un río que arrastra los secretos de su cauce.
Recorro los signos, huellas antiguas,
un saber velado que espera paciente,
la quiromancia de aquellos que oyen
el murmullo de los años en cada hendidura perdida.
Hay enigmas que solo entienden las manos,
dedos que tocan y aprenden el lenguaje
de lo invisible, de lo cubierto por el tiempo,
como si cada línea hablara con voz propia.
¿Qué puede una sonrisa en medio del olvido?
Desata las sombras, atraviesa los miedos,
es una alegría sin barreras, una llama que persiste
en el desierto de nuestras memorias.
Cada risa despliega un sendero nuevo,
abre brechas entre la maleza densa del olvido,
un mapa sin palabras que enciende el alma,
y nos lleva de regreso al origen de todo.
Así, tu sonrisa en mi palma se vuelve camino,
una guía luminosa en la penumbra de lo eterno,
como si en el roce leve de esta piel marcada
se fundiera el misterio con la luz de la vida.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























