Con mirra, incienso y copal el aire perfumo,
para honrar y festejar a mis muertos.
Con cera encendida alumbro el sendero,
por donde sus almas encuentren reposo.
Con incienso, copal y mirra celebro,
el recuerdo del legado de su vida.
Con flores y ofrendas, mi amor les cuento,
que los extraño tanto desde su partida.
Con el altar lleno de flores y alimento
honro a mis muertos en este día santo,
guío sus ánimas con amor y encanto,
pues viven en mí, en cada momento.
Recuerdo sus risas, sus voces, su canto,
celebro sus vidas, su legado e historias.
En mi corazón guardo sus memorias
y en cada rincón, su presencia siento
Con este ritual, mi alma se encanta.
en la noche oscura, la luz se levanta,
en este día que recuerdo a mis muertos,
en un altar mi alma vivo convierto.
Enrique Canchola Martínez
Noviembre 2 de noviembre de 2024 EC-23






























