El destino tejió con hilos dorados
nuestro encuentro en un sueño callado.
Fue un susurro, un haz divino,
una corazonada en un dulce camino.
A veces une, a veces desune,
como la brisa que todo lo arrastra.
Nos deja señales, misterios callados,
marcando la vida con huellas sagradas.
Yo creo en su danza, en su melodía,
en el hilo invisible que un día nos guía.
Porque un susurro, un paso, un latido,
me trajo a tu alma y me hizo cautivo.
Te amo, mi vida, porque así lo quiso,
porque el azar nos miró y sonrió.
Y si un día la luna pregunta por qué,
dile que el destino nos reunió.
Luna, testigo de tantos amores,
¿crees tú en las vueltas del destino?
Porque yo sé que en tus resplandores
se esconde la llama de un amor divino.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























