Ven, dame fuerza,
toma de mí lo que aún queda,
ese rescoldo persistente,
que siempre ha sido tuyo,
bien lo sabes.
Cierra la puerta con suavidad,
que el frío de afuera no se atreva
a profanar el calor de nuestro refugio,
donde incluso el tiempo se detiene,
respetuoso de nuestro silencio.
Deja que el girasol en la ventana,
ese que se niega a morir,
se bañe en la luz tibia
de nuestras promesas no dichas,
de esperanzas que florecen en secreto.
Mira cómo la esfera adivinatoria de la abuela
oscila con un brillo casi olvidado,
susurrando futuros posibles,
tejiendo en el aire hilos de plata
que conectan sueños y memorias.
Solo aquí, en este santuario de sombras,
puedo entregarte todo sin miedo,
libre de las cadenas del pasado,
anhelando que cada instante compartido
sea un eterno retorno, un perpetuo comienzo.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























