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Templo de puerta escondida

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Imagen del autor Xaviandrew en PIXABAY

Por Salvador Calva Morales

Todo se pasa, nada se aferra,
la sombra muda, la luz que aterra,
y cuando el alma esa ley contiene
ya no camina igual por la tierra,
pues sabe que nada jamás se mantiene.

Todo se pasa, lo dice el viento antiguo,
lo canta el eco del mundo ambiguo;
nada se queda, ni el nombre ni el llanto,
y quien asume esta ley como abrigo
ya no vuelve a pisar la tierra en su propio canto.

Si todo es tránsito, carne y deseo,
si hasta tú mismo eres breve y reo,
entonces arde cada instante vivido:
cada latido es oráculo y jadeo,
un soplo exacto que nunca es repetido.

Si todo es tránsito —alma, piel y pensamiento—,
si tú también eres humo en movimiento,
entonces cada segundo es talismán ardido,
un sello oculto en el firmamento
que nunca vuelve a abrirse si ha sido vivido.

En esta conciencia brutal del tiempo,
donde lo eterno es tan solo un intento,
la vida exige su pacto severo:
honrar lo fugaz con sabio cimiento
y andar despacio para sentirlo entero.

La conciencia brutal del tiempo nos llama
como un oráculo que en silencio flama;
es la voz que quiebra lo que creemos,
que rompe velos que en sombras nos trama
y nos recuerda cuán poco tiempo tenemos.

Porque lo irreversible no tiene tregua,
y la existencia, por dentro, nos ruega
que elijamos ruta con clara intención,
que no se pierda la llama que juega
en la frontera sagrada de cada decisión.

Porque lo irreversible es un dios sin rostro
que mide en sombra el costo y el postro,
y la vida exige un rito de intención:
elegir con qué sangre pagas tu rostro
y a qué destino entregas tu vibración.

Entonces dime, viajero que quedas,
con qué vas a llenar tus sendas,
qué altar recibe tu última atención.
El tiempo es juez y tú quien lo enmiendas:
elige hoy el pulso de tu salvación.

Dime entonces, guardián de tu propia herida,
a qué misterio ofrendarás tu vida.
Qué altar recibirá tu atención que mengua.
El tiempo es un templo de puerta escondida,
y cada decisión la llave que lo abre o lo condena.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta