Por Salvador Calva Morales
Si te digo “cuídate”, es súplica encendida,
es porque esta distancia, tirana y desmedida,
me niega el dulce abrigo de estrecharte en mis brazos
y solo me consuela soñarte en mil abrazos.
Si susurro “te extraño” con voz estremecida,
no es simple nostalgia: es hambre de tu vida,
es ansia de encontrarte en un fulgor sagrado,
donde el tiempo se rinda, vencido y doblegado.
Prometo, alma mía, custodiar tu existencia,
que quiero hallarte intacta, radiante en tu presencia;
pues lejos no te pierdo, al contrario, te adoro,
y en cada lejanía te valoro y te imploro.
Tu ausencia no me vence: la vuelvo devoción,
se torna en llama viva que enciende el corazón;
cada día sin verte confirma con vehemencia
lo mucho que te necesito… lo inmenso de tu esencia.
Y en noches silenciosas, rendido en mi lecho,
abandono el mundo y me encierro en tu pecho;
mi mente te dibuja con trazo delirante
y mis ojos te invocan en fulgor constante.
Mientras otros se pierden en fiestas pasajeras,
yo anhelo el instante de romper las fronteras;
no hay plan que se compare ni dicha más sincera
que el verte frente a frente… y tenerte a mi lado por siempre.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























