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Teresa de Jesús, toda una vida espiritual al servicio de sus semejantes

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ConoSer Bien

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, la paciencia lo alcanza; quien a Dios tiene
nada le falta: sólo Dios basta
Santa Teresa de Ávila o Teresa de Jesús

El día 28 de marzo de 2025, se cumplen 510 años del nacimiento de Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús o simplemente Santa Teresa de Ávila (1515–1582) la cual fundó la orden de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo. La Virgen del Monte Carmelo, también conocida como Nuestra Señora del Carmen, es una advocación de la Virgen María. Es la patrona de la Orden de los Hermanos de la Santísima Virgen María del Monte Carmelo. 

El amor, la oración, el sacrificio y la escritura fue la base de la vida de Santa Teresa, llevando su obra espiritual al servicio de los semejantes. Su influencia en la sociedad fue tan grande que, en pleno auge de la inquisición, se quiso quemar su obra literaria y biografía en múltiples ocasiones, sin llegar a conseguirlo del todo. 

Junto con San Juan de la Cruz, se considera a Santa Teresa de Jesús la cumbre de la mística experimental cristiana, y una de las grandes maestras de la vida espiritual en la historia de la Iglesia. 

La vida de Santa Teresa fue de un continuo sacrificio ya que padeció reumatismo y artrosis en la rodilla izquierda. Tras entrar al convento de la Encarnación, en Ávila, su estado de salud empeoró sufriendo desmayos, cardiopatía y otras molestias. Sufrió un proceso infeccioso febril que duró varios meses. Estuvo en coma profundo durante cuatro días, precedido de convulsiones.  

Santa Teresa presentó signos de meningoencefalitis y de radiculoneuritis. Sufrió fascitis plantar en los últimos años de su vida (inflamación de un tejido grueso que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos) causando dolor en el talón y arco del pie. El 24 de diciembre de 1577 se rompió el brazo izquierdo en San José de Ávila, bastante inutilizado los cinco años que le duró la vida. Teresa padecería una epilepsia parcial, también llamada “enfermedad de Dostoyevski”.  En sus últimos años, tuvo una deformación en las vértebras de la columna que le dificultaba respirar, al menos en los últimos años de su vida. Teresa decía: “La única razón que encuentro para vivir, es sufrir y eso es lo único que pido para mí”.  

Después de muchos años de sufrir enfermedades y someterse a ejercicios religiosos rigurosos, experimentó un profundo despertar en el que vio a Jesús, el infierno, los ángeles y los demonios. En ocasiones sintió agudos dolores que, según sus palabras, estaban provocados por la punta de la lanza que un ángel le clavaba en el corazón. Su método clásico de oración se fundamentaba en buscar a Dios en lo más profundo del alma

Pero nada de eso impidió a que Teresa continuara con su misión evangélica. Con un grupo de monjas reunidas en su celda, una tarde de septiembre de 1560, inspirándose en la primitiva tradición del Carmelo y en la reforma descalza de San Pedro de Alcántara, propusieron la fundación de un monasterio, así, el 24 de agosto de 1562, tras grandes dificultades, consiguió fundar en Ávila el convento de San José, la primera comunidad de monjas carmelitas descalzas. 

En 1567 se le permitió fundar otros conventos similares para religiosos. De esta manera, con San Juan de la Cruz y Antonio de Jesús, fundó el primer convento de Hermanos Carmelitas Descalzos en noviembre de 1568. 

A pesar de todas sus enfermedades, logró fundar 16 casas religiosas para mujeres y 14 para hombres; aunque siempre acosada por poderosos y hostiles funcionarios eclesiásticos, incluso llegando a ser denunciada varias veces a la Inquisición. 

Además de una mística de extraordinaria profundidad espiritual, santa Teresa fue una organizadora muy capaz, dotada de sentido común, tacto, inteligencia, coraje y humor. Purificó la vida religiosa española de principios del siglo XVI y contribuyó a fortalecer las reformas de la Iglesia católica desde dentro, en un periodo en que el protestantismo se extendía por toda Europa. 

De acuerdo a sus propias memorias fue en 1541, cuando Cristo se le apareció en persona por primera vez. Fue en aquel año en el Convento, cuando descubrió en un hueco de su oratorio en la pared, una estatuilla de un Ecce Homo -imagen de Jesucristo con el cuerpo lleno de llagas, Santa Teresa en oración, le preguntó a Cristo ¿qué las causaban? Él le contesto: “La pérdida de tiempo, sin oración”. A partir de esa revelación Santa Teresa de Ávila, se encerraba sin esperar visitas ni desearlas, a reza y a escribir poesía a Jesús.  

En todas sus revelaciones se atestigua que Teresa creía firmemente en una unión espiritual entre ella y Jesucristo; veía a Dios, la Virgen, los santos y los ángeles en todo su esplendor, y de lo alto recibía inspiraciones que aprovechaba para la disciplina de su vida interior. Se dice que, al morir Santa Teresa, la autopsia revela, en su corazón una cicatriz de espada, llamado: la transverberación, esta palabra viene del latín “transverberare”, que quiere decir “traspasar de un golpe, hiriendo”, definiéndolo los teólogos como una gracia espiritual especial por la que la persona que la recibe, llena de amor divino: “Tiene el corazón traspasado por una espada. Es un signo de comunión sublime, con Jesucristo sufriente”.  

Dos años antes de morir, las carmelitas descalzas recibieron el reconocimiento del Papa como orden monástica independiente. La muerte la sorprendió en Alba de Tormes, el 14 de octubre de 1582. Canonizada en 1622, fue la primera mujer proclamada doctora de la Iglesia, en 1970. Su festividad se celebra el 15 de octubre. 

Teresa de Jesús patrona de los escritores españoles, mujer emprendedora, decidida y con una fuerza de voluntad inquebrantable, que ha dejado un extraordinario legado con sus cerca de quinientas cartas, más de treinta poesía y decenas de libros, llegando a la actualidad su obra con el espíritu de transformar al ser humano para alcanzar la virtud.  

Concluyo esta entrega, amable lector, con una frase de Santa Teresa de Jesús que nos estremece hasta lo más profundo de nuestro ser: “Procuro siempre hacer muchos actos de amor, porque encienden y enternecen el alma”. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com