ConoSer Bien
Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá.
Horacio (65 a.C. – 8 a.C.)
La Asamblea General de las Naciones Unidas, el 31 de octubre de 2003, en la Resolución 58/4, decide que se proclame el 9 de diciembre como “Día Internacional contra la Corrupción”, esto con la finalidad de aumentar la sensibilización respecto a ese fenómeno de ámbito mundial que causa pobreza, obstaculiza el desarrollo, hace huir la inversión y es una de las características más claras del subdesarrollo, esto es, la corrupción.
La palabra corrupción proviene del vocablo latino “corruptio”, conformado por: el prefijo “con“, que es sinónimo de “junto”; el verbo “rumpere”, que se traduce como “hacer pedazos”; y el sufijo “-tio”, equivalente a “acción y efecto”. En consecuencia, tiene el significado de: acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar). La corrupción, por lo tanto, puede tratarse de una depravación moral o simbólica. El Diccionario de la Real Academia Española, le asigna los siguientes significados: 1. Acción y efecto de corromper o corromperse y 2. Deterioro de valores, usos o costumbres.
El título de esta columna es bastante sugerente, se le atribuye al político francés Joseph Fouché (1758-1820) la frase “Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”. Posteriormente la expresión “Todo hombre tiene su precio”, fue atribuida al militar y político francés Napoleón Bonaparte (1769-1821), así como a Oscar Wilde (1854-1900) poeta y dramaturgo de origen irlandés. Se asegura que fue el multimillonario empresario, magnate, inversionista, ingeniero autodidacta, aviador, productor y director de cine estadounidense Howard Hughes (1900-1976), quien la pronunció por primera vez en el siglo XX.
Como haya surgido la sentencia, ésta ha dado mucho de qué hablar, el decir ¿todos tenemos un precio? Nos lleva a reflexionar en todos los ámbitos de la vida del ser humano, la física (belleza), la psíquica (verdad) y la espiritual (bondad), ya que en esta frase se recalca que hasta la persona más decente y honorable está dispuesta a quebrantar las normas éticas y morales y recibir algo a cambio, lo más común es alguna cantidad de dinero o algún objeto material.
En México, algunos personajes que han ocupado la presidencia después de la revolución han expresado frases que hacen alusión al título de esta entrega. Cuando Álvaro Obregón inició su segundo mandato como presidente de México, pronunció la frase: “Voy a ser el presidente más honesto porque solo robaré con una mano”, recordando que Obregón era manco. Y la frase más evidente y cínica que permea entre quienes han hecho de la corrupción su modus vivendi, pronunciada por Obregón, es: “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”.
Esta perversa práctica de la corrupción ha imperado en México durante décadas. Varios políticos son autores de frases que tienen una notable connotación con esa mala práctica. A Carlos Hank González se le atribuye: “Un político pobre es un pobre político” ya que aquellos que querían enriquecerse sin esfuerzo alguno, encontraron en la política el camino para lograrlo.
Según recientes estudios¹, la corrupción es un fenómeno de ámbito mundial que causa daños significativos e impide el crecimiento económico y el desarrollo en interés de la sociedad en general. En muchos países, los actos de corrupción o a los corruptos son sancionados por la ley; principalmente en los países del primer mundo. Todos los años, se paga más de 1 billón de US dólares en sobornos en todo el mundo, enriqueciendo a los corruptos y robándole el futuro a las próximas generaciones.
Este problema mundial de la corrupción abarca a funcionarios públicos, hombres de negocios, particulares y sociedad civil, que cometen actos ilícitos como la malversación de caudales públicos, el tráfico de influencias, el soborno y el cohecho. Pero, la pequeña corrupción cuesta más que la corrupción en gran escala porque ocurre una y otra vez decenas de miles de veces en todo el mundo.
En la Biblia existen muchas referencias a la corrupción escritas desde hace miles de años. El libro del Levítico, escrito unos 1,500 años a. C. cita (Lv 19:35) “No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida”. Se describe a la humanidad como corrupta ya que vivir en un estado de corrupción moral conduce a la separación eterna del creador, vemos en Gálatas 6:8 “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
Los sobornos, tan antiguos como la vida misma, la Biblia condena estas prácticas extendidas a lo largo de la historia y por todo el orbe. La corrupción para el cristianismo entraña un pecado grave ya que es una agresión al prójimo y también al bien común. Dos de los diez mandamientos engloba este tipo de actuaciones, el que dice: “no codiciarás los bienes ajenos” y el que afirma “no robarás”.
La corrupción aparece tanto en la función pública como en la privada.
En la política la corrupción es el abuso del poder para sacar algún provecho, algunas de las prácticas de corrupción se dan en los siguientes casos: a) La extorsión al amparo de altos cargos en la función pública o privada, para obligar a otras personas a hacer cosas más allá de sus funciones; b) La falsificación de las adjudicaciones públicas, con contrataciones falsas y por fuera de las vías que la ley impone. C) El tráfico de influencias, utilizando los beneficios o las amistades en los cargos jerárquicos para favorecer o perjudicar causas o proyectos. d) El uso ilegal o con malas intenciones de los bienes que han sido conferidos para otro uso y e) La falta de ética, sobre todo en altos niveles jerárquicos. Es delito que un funcionario vea un ilícito y no lo denuncie o advierta.
La corrupción, amable lector, es un tema presente que afecta a todas las regiones del mundo y a todos los niveles de la sociedad, es un fenómeno muy complejo que para ser combatido requiere de la participación de todos ya que se debe estar al pendiente y denunciar lo que esté fuera de la normatividad para evitar el decir que “todos tenemos un precio”.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com






























