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Busco un hombre honesto 

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Imagen de autor Magda Ehlers en PEXELS

ConoSER Bien

Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad
Séneca

Por: Jorge Rodríguez y Morgado.

El famoso filósofo griego Diógenes de Sinope, Diógenes el cínico o Diógenes el perro, se paseaba por las calles de Atenas a plena luz del día con una linterna encendida diciendo: “busco un hombre honesto”, con esta acción criticaba la falta de honestidad y virtud en la sociedad de su época. La tarea de encontrar a una persona genuinamente sincera le parecía tan difícil que necesitaba luz para buscarla, incluso cuando el sol la iluminaba.  

Su actitud ha sido interpretada por los filósofos e historiadores como una búsqueda simbólica de autenticidad. Diógenes no pretendía encontrar a una persona de modo literal, sino resaltar la dificultad de encontrar la sinceridad y honestidad en una época que era considerada hipócrita y corrupta.   

La palabra honestidad proviene del latín “honestitas”​ cuya cualidad es el ser honesto, adjetivo con los significados de “decente, decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto y honrado”. De esto último puede deducirse la asociación de honestidad y honradez. Hablamos de honestidad cuando una persona es capaz de ser fiel en tres de los niveles más importantes del ser: el pensamiento, la palabra y la acción.  

A su vez, el vocablo honestidad está formado por “honor” u “honoris”, que refiere a dignidad y respeto. Por lo tanto, decir que una persona es honesta, es hacer referencia a una cualidad con la que se asegura que dicho ser actúa con honor, apoyado sobre la verdad y la justicia, dejando de lado sus propios intereses o necesidades.  

La honestidad representa un valor esencial que fortalece las relaciones con nuestros semejantes y nos ayuda a vivir con integridad, puesto que construye vínculos sólidos, genera confianza y fortalece el carácter. Ser honesto significa actuar con sinceridad y mostrar respeto hacia los demás y hacia uno mismo. En un mundo donde lo falso abunda, optar por la verdad es un acto de coraje y amor propio. 

Se dice que la honestidad es un valor. Los valores son creencias individuales que motivan a las personas a comportarse de una manera u otra. Sirven para guiar la actuación del ser humano. Generalmente, las personas están predispuestas a adoptar los valores con los que se criaron. Los valores dan sentido a la forma de actuar de las personas en su desarrollo personal y emocional. 

La honestidad o cualidad que tiene una persona que no engaña al otro o que dice la verdad, actualmente es valorada positivamente por la sociedad, aunque a veces puede admitir modos de actuación contrarios a lo socialmente establecido o lo que se espera.  

La honestidad se entiende como un valor moral, en consecuencia, son personas honestas los sujetos que son capaces de mantener una relación interpersonal de confianzasinceridad y basada en el respeto mutuo, que pueden expresar realmente lo que sienten y actuar conforme a estos pensamientos, pese a no ser lo que espera la sociedad. 

La honestidad se debe ejercer tanto de modo interior como exterior, es decir, el sujeto actuará de forma honesta y realmente lo hará pensando que es la mejor manera de hacerlo. Las personas honestas son sujetos que tratan de actuar acorde a sus pensamientos y creencias, defendiendo sus opiniones y luchando por aquello que creen, proceden como modelos e inspiran a su entorno para actuar del mismo. Son personas que tienden a cumplir las leyes y normas establecidas, así como a efectuar los compromisos o promesas realizadas. 

Existen algunas características y comportamientos que nos pueden ayudar a identificar si una persona es honesta, si normalmente dice lo que piensan.  

Los rasgos más destacables de las personas honestas¹ son: 1. Coinciden sus distintas expresiones, su conducta, su lenguaje, su pensamiento y su estado emocional no se contradicen. 2. No hacen nada que no les guste; 3. No seguirán en una relación, tanto sentimentales como de amistad, en el que no quieren estar; 4. No dicen mentiras y tampoco las aceptan; 5. Se muestran tranquilos mentalmente; 6. Cuentan con relaciones verdaderas siendo sinceros, respetuosos y valorando la confianza como una de las características primordiales. 

Así mismo: 7. Cumplen con sus compromisos; 8. No se dejan influir por el ambiente, será muy difícil que personas de su alrededor logren incluirlos y convencerlos para hacer una conducta antisocial; 9. Tratan que su entorno también sea honesto. Actuarán como modelos de las personas que conocen instigando y contribuyendo a que actúen de modo similar a ellos; 10. Inspiran a su entorno para ser honestos; 11. Defienden de manera directa aquello en lo que creen, por último, 12. No tienen miedo de decir la verdad, no muestran temor a expresar lo que creen o sienten 

La honradez, la decencia, la justicia, el recato y la franqueza, son un conjunto de atributos que reúnen las personas honestas. Una persona honesta no miente siempre dice la verdad a pesar de que ello pueda ir en detrimento de su persona.  

Concluyo esta entrega, amable lector, con una frase del dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare, conocido también como el “Bardo de Avon”, considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal, autor de las obras más famosas de todos los tiempos, como Romeo y Julieta, Hamlet y Macbeth, él decía: “Ningún legado es tan rico como la honestidad”. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com