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Una extraña colaboración ancestral

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Imagen del autor TheDigitalArtist, en PIXABAY

– La Historia Jamás Contada –

Cuando hace dos semanas se estimaba que el huracán BERYL alcanzaría la costa tamaulipeca, vino a la memoria tanto de la población local como de la opinión pública en general la afirmación -calificada por algunos de “leyenda urbana”- de la existencia de una base extraterrestre submarina cuyos ocupantes evitarían que impactara allí, como se dice ha sucedido. Una afirmación que por sí sola no tendría repercusión, sobre todo para los (auto)denominados “científicos”, quienes la rechazan a priori por no provenir de sus filas. (Por aquello del espíritu corporativo, una cuestión de gremios, finalmente.)

Pero este caso sería tan sólo uno entre una infinidad que desde siempre han alimentado la sospecha de la Humanidad de que existen -parafraseando el conocido pasaje al final del primer acto de HAMLET- entre ella y la “ciega” Naturaleza, ciertas fuerzas, entidades o inteligencias capaces de actuar -y con mayor agencia- sobre ésta, constituyendo el fundamento conceptual de la creencia en la MAGIA y su versión mediatizada: la Religión.

A todos quienes -una vez pasada la infancia- hemos persistido preguntándonos si realmente existe la Magia y, de ser así, cómo acceder a ella, nos ha sorprendido enterarnos por practicantes y tratadistas, que para eso tendríamos que recurrir a ciertos intermediarios aparentemente no humanos -de hecho, suprahumanos o algo parecido- y luego hacérnoslos propicios mediante ritos, ofrendas o sacrificios apropiados. (Por cierto, en alemán, la palabra Opfer equivale tanto a “ofrenda” como a “víctima”.)

Con la religión sucede algo paralelo, sólo que en ésta, los sujetos a conchabar son decididamente humanos, que a su vez -dicen o se supone- harán lo mismo con los Otros, así que habrá que asentir también a sus peticiones puramente humanas, pero que harán pasar como de origen “superior”.

Con estas consideraciones previas, nos hemos situado en un punto propicio para discutir seriamente la afirmación que dio origen a este artículo y dotarla de algún sentido, no simplemente desecharla recurriendo a un burdo cientificismo, como suele ser la práctica corriente y “respetable” (?).

Regresando a la cuestión inicial, ésta se desplegará entonces en un abanico de características a investigar o precisar para ubicar sus puntos clave y construir una DESCRIPCIÓN adecuada, primer paso lógico de una posible EXPLICACIÓN y hasta de una VALIDACIÓN formal, de acuerdo con una teoría determinada, la cual, dadas las circunstancias, tendría que ser una elección personal.

En este sentido, yo me inclinaría por explorar primero la presencia de los aspectos ufológicos clásicos, como avistamientos y contactos (que parece los hay), pasando luego a rastrear la existencia de una relación continuada entre humanos y Desconocidos (extraños, aliens) y, para finalizar, determinar si ésta involucra un PACTO, esto es, dar algo a cambio de algo, pues, como bien dice el conocido dicho cantinero norteamericano, “There ain’t no such thing as a free lunch.”

Después ya vendría la especulación propiamente dicha sobre las intenciones específicas de una y otra parte, tanto las expresadas como las que no, sin olvidar que siempre quedarán algunas incognoscibles, pues están involucrados elementos misteriosos.

Esta sería mi aproximación al caso, en la que me sentiría cómodo, sin poder garantizar de antemano la obtención de resultados o siquiera un avance en su comprensión…

¿Pero cuál sería la de ustedes, atentos lectores también interesados en el tema?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.