ConoSER Bien
La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre.
Parece imposible, hasta que se hace…
Nelson Mandela
Por: Jorge Rodríguez y Morgado.
El alcohol es reconocido como una sustancia depresora del sistema nervioso central que provoca una baja en los reflejos motores, estados de depresión y desinhibición, está asociada al desarrollo de la violencia de género e intrafamiliar, generando un círculo vicioso donde los hijos que crecen en estos ambientes tienen una mucho mayor probabilidad de desarrollar consumo problemático de alcohol y continuar este ciclo.
Datos recientes, demuestran que los casos de dependencia al alcohol entre los adolescentes son similares entre hombres y mujeres en una relación de 1 a 1, mientras que en adultos la proporción es de 7 hombres por 1 mujer.
Se ha observado que en las mujeres que tienen un trastorno de ansiedad o de estrés puede generar posteriormente problemas de abuso de consumo de alcohol. Por el contrario, en los hombres se suele desarrollar primero un problema de abuso en el consumo de alcohol que desarrollará un trastorno de ansiedad o depresión. Es frecuente que, ante pérdidas de trabajo, problemas familiares, conflictos significativos en el entorno en el que se desarrolle el individuo, existe un aumento en el consumo de alcohol.
Durante la pandemia las personas que ya tenían un problema con el consumo de alcohol, lo incrementaron. Se documentó un aumento en los trastornos de salud mental: depresión y ansiedad. Ante los cambios de las dinámicas sociales durante este periodo como fue el confinamiento, una de las alternativas que buscó la población para darle solución fue el consumo de alcohol.
El consumo del alcohol no es reciente, el hombre desde la más remota antigüedad se ha interesado por ingerir bebidas embriagantes. Se sabe que este tipo de bebidas también llamadas “agua de Dios” o “bebidas espirituosas”, tienen su origen desde hace unos 10,000 años cuando las levaduras hacían fermentar las frutas no consumidas y éstas eran mezcladas con agua, surgiendo la primera bebida energizante de la historia una especie de líquido llamado “aguamiel”.
En el Antiguo Egipto, tanto Osiris como Hathor están asociados con el vino. Osiris es la deidad a la que se le atribuye la invención del vino, mientras que Hathor, diosa de la música y la alegría, se asocia con la embriaguez y era objeto de ofrendas de vino en su honor.
En la cultura griega, Dioniso, hijo de Zeus y Sémele, es el dios del vino, el éxtasis, la vegetación y el teatro. Los romanos tenían a Baco (descendiente del dios Júpiter y la mortal Sémele) como dios del vino, la viña, la fertilidad, el éxtasis y la locura, se le veneraba por permitir la liberación de las preocupaciones a través del vino y la fiesta.
En Grecia, hasta el propio Sócrates veía el vino como un catalizador para la conversación y el disfrute moderado, creyendo que el vino podía “hidratar y suavizar el alma, adormecer las preocupaciones y revivir nuestras alegrías”, siempre que se bebiera con medida, entendía que el exceso de vino ahogaba el pensamiento, mientras que la moderación permitía a la mente florecer, fomentando la alegría amistosa y la reflexión filosófica en un ambiente social.
La Biblia refiere en Génesis 9:20-21: “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda”. Otros pasajes en la literatura bíblica sobre las bebidas alcohólicas se refieren a Jesús haciendo el milagro de convertir una importante cantidad de agua en vino en las bodas de Caná, así como, el uso de esta bebida en la Última Cena y posteriormente incorporando el vino como parte del rito principal del cristianismo: la Eucaristía.
El alcohol ha sido, durante siglos, el sustituto del agua, y sirvió de combustible humano en las aventuras, conquistas, guerras y travesías.
Entre estas bebidas alcohólicas se encuentra la “Absenta”, conocida como ajenjo o “Hada Verde” por sus seguidores, o el Diablo Verde por sus detractores. Creada como elixir curativo que en su origen fue un tónico medicinal a partir del ajenjo, hinojo y anís verde. Durante muchos años su uso fue medicinal y se ofrecía a las tropas francesas para bajarles la fiebre, cumpliendo la función de una aspirina. Sin embargo, cuando las tropas volvían del frente seguían consumiendo Absenta por placer, comenzando ahí su leyenda negra.
Esta bebida es conocida por su excesivo grado de alcohol (alrededor del 70% o más) y debido a su alto nivel de tuyona (compuesto psicoactivo con acción analéptica y convulsivante), hace que su toma en grandes cantidades pueda provocar alucinaciones y causar adicción, por lo que la absenta fue declarada ilegal a principios del siglo XX en varios países alrededor del mundo.
Sus efectos alucinógenos han sido la inspiración de artistas del siglo XIX, entre los que se encuentran Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Paul Gauguin, Edvard Munch, Aleister Crowley, Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde y Vincent Van Gogh, quienes recurrían frecuentemente a la absenta para alcanzar un estado visionario de inspiración poética y artística.
Ernest Hemingway, define la absenta como “una alquimia líquida que cambia las ideas”, se cuentan que recurrió a ella para reunir el valor necesario y saltar al ruedo para torear. También se dice que Van Gogh, la bebió durante años y hasta fue inspiración para algunos de sus cuadros en los que pintó bodegones de absenta. Probablemente era un adicto a esta espirituosa bebida. Así mismo, se dice que Van Gogh estaba bajo los efectos alucinógenos de la bebida cuando se cortó la oreja o la perdió en manos de Gauguin durante una tarde de absenta.
El consumo de alcohol, amable lector, es un hábito extremadamente frecuente, por lo que se llega a su uso y abuso, pero, el problema radica en el hecho de que las personas que beben lo hacen en cantidades cada vez más elevadas, aumentando la frecuencia de sucesos de embriaguez y al sentirse más relajados y sociables se hacen mayormente adictivo, pero a pesar de estas sensaciones agradables, a largo plazo los daños en el organismo serán desastrosos, si no mortales.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com





























