En el mapa de tu piel marqué mi rumbo,
sin esperar señales, sin brújula de cordura.
Boté el remedio como si fuera humo,
porque vivirte no admite cálculos ni redes,
solo el vértigo dulce de tus contornos.
Me arrojé a tus brazos
desnudo de juicio y prudencia
con la certeza del necio y el enamorado,
como el novato que no duda del paracaídas
y confía en la magia oculta del aire,
aunque la caída sea larga y desmedida.
Entre música y versos fui errante,
peregrino constante de tu aliento,
siguiendo el perfume de tus pasos invisibles,
y entre canciones y palabras me vi,
recurrente, atrapado en tus costas,
donde los mares prometen tanto como niegan.
Tu piel, un laberinto de silencios,
territorio donde naufragar,
no es derrota, sino viaje necesario,
cada curva me arrastra y me devuelve,
como un río que nunca pide permiso
y me guía sin opción a tus orillas.
Victoria y seducción,
sin más armas que mis certezas,
confiando en que tal vez, solo tal vez,
tus brazos se abran como puertas
no como trampas, porque siempre te elijo a ti.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























