
Por Enrique Canchola Martínez
Inspirado en “Reflejo primario” de Abel Pérez Rojas
En el vientre de la cosmogonía
late una vibración anterior a todo lenguaje,
un susurro sin forma ni sintaxis,
una sílaba aún no pronunciada por los dioses.
Valle ontológico y misterioso
donde el ser se pliega sobre sí mismo
y revela la fórmula que dio inicio al pulso,
al viraje, al pensamiento inconcluso.
Allí, donde el tiempo no ha nacido,
la conciencia se gesta como estrella,
y el universo, aún en silencio,
se prepara para decir su primer nombre.
Me inclino ante ese origen sin rostro,
y escucho el eco de lo que será,
como quien oye el futuro
y respira en el pecho de lo eterno.
Enrique Canchola Martínez 25 octubre 2025





























