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Viva Venezuela libre

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Imagen auspiciada por PÏXABAY, proporcionada por CatsWithGlasses

En la intersección entre Concepción Beistegui y Avenida Coyoacán se encuentra un pequeño local que vende cemitas. La cemita es una comida típica del estado de Puebla, México, de donde soy originario. Se trata de un manjar emparentado con la familia de los sándwiches, tortas y emparedados, pues es un pan blanco redondo que se parte a la mitad para integrar en su interior un guiso con mucho quesillo, aguacate, chile, entre otros condimentos. Lo interesante de ese local es que, después de asistir en repetidas ocasiones, me percaté que todo el staff es venezolano; venden cemitas poblanas, en la Ciudad de México, elaboradas por un venezolano.

No pude resistir mucho mi curiosidad y un día le pregunté a uno de ellos: ¿cómo llega un venezolano a preparar comida típica poblana en la capital de México? Me respondió con lo evidente: tuvo que salir de su país y llegó a México, donde sus connacionales le ayudaron a integrarse y le enseñaron la preparación de las cemitas como forma de subsistir. Enfatizó que el contexto de migrante obliga a ser solidario con los que llegan y a aprender de los que les precedieron. Así fue como otro venezolano le enseñó de la comida y cultura mexicana, mi comida y mi cultura.

Impresionado, le reconocí que había aprendido bien y que me hacía muy feliz el poder degustar ese manjar con la conveniencia de la cercanía a la oficina donde laboro. Él, por su parte, me dio a entender que llegar a un lugar te obliga a aprender de su gente y a contribuir a la comunidad. La corta conversación tuvo un dejo de mal sabor, pues en el fondo, ambos sabíamos el motivo por el que había tenido que emigrar y nos habíamos conocido. No creo que él hubiera deseado tal destino, por más agradable que fueran las cemitas para ambos.

Me sorprendí bastante el fin de semana pasado al ver en redes tantas reacciones de desesperanza y desilusión por parte de muchos migrantes venezolanos, ante los resultados de las elecciones presidenciales en Venezuela del pasado 28 de julio. A mi no me sorprendió el resultado; aunque, no creí que los desplazados de Venezuela tuvieran todavía la ilusión de elecciones justas en las que la oposición pudiera derrotar al gobierno de Nicolas Maduro. Decenas fueron las veces que escuché “yo sólo quería ir a casa”, con un profundo llanto. Me partió el corazón el comprender que, no importa lo bien que les trate un país ajeno, ellos extrañan su casa y su familia, sus vidas que se degradaron en un periodo de dos décadas que ha durado el chavismo en Venezuela.

Me mantuve pegado a las redes y medios de comunicación los siguientes tres días, al ver las movilizaciones civiles en Caracas y otras ciudades; trasnoché revisando videos, testimonios y corroborando fuentes, tratando de no caer en desinformación. Estaba impactado. Por un momento, en la madrugada del 29 de julio, tuve la esperanza de que Maduro huiría, al dar seguimiento a un par de aviones procedentes de Cuba y que aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar (los vuelos comerciales estaban cancelados). No fue así; por el contrario, los discursos subieron de tono y las agresiones contra la población se hicieron más cruentas y viles en las horas siguientes.

A estas alturas, no es noticia que el gobierno de Maduro se haya negado a revelar las actas que supuestamente sustentan su triunfo, ni que ha culpado a los líderes opositores de las manifestaciones, ordenando el arresto de María Corina Machado (a quien no le permitieron contender) y Edmundo González Urrutia (contendiente a la presidencia por la oposición). Entre injurias e insultos, Maduro se ha lanzado contra sus adversarios políticos desde una postura cobarde; incita al pleito desde la comodidad del resguardo en el palacio de Miraflores. En contraste, hay un video en redes en el que se aprecia a María Corina Machado confrontando a militares y pidiéndoles que bajen sus armas, apelando a que la lucha es por ellos y sus hijos. Perdone Usted, amable lector, pero qué huevos tiene la Señora Machado; no puedo decirlo de otra forma.

También escuché los discursos de Maduro con atención y tratando de invocar objetividad de mi parte. Una y otra vez, cruzó un pensamiento por mi cabeza: “estoy escuchando a un reverendo asno”. Palabras sin sentido es lo que pronuncia en sus discursos, ideas sin hilo conductor y conceptos repetidos una y otra vez. Hablar como Maduro es fácil: diga todo lo que le viene a la cabeza y sólo agregue “bolivariano” o “revolucionario” a lo que le gusta y refiera “fascista” o “ultra derecha” a lo que no le gusta. No hay más ni se puede esperar algo coherente de un afortunado camionero que se hizo dictador.

A propósito del fascismo, es mentira (como lo sostiene Maduro) que dicha corriente o método político sea de derecha, mucho menos que sea exclusivo de ésta. El fascismo nace de las ideas de Benito Mussolini (quien era socialista) y del nazismo que le siguió; consiste en las mismas bases de izquierda popular socialista, pero con el detalle que no aspira a lo internacional, sino que se voltea al interior del país. Es socialismo nacionalista, como el nombre del partido nazi así lo establecía; incluso, considerese que las fasces, símbolo del fascismo italiano, se tratan de un manojo de varas atadas que simbolizan la fuerza popular. La base del fascismo no son ricos empresarios minoritarios, sino una fuerza popular idiotizada por el nacionalismo, rencorosa y en pie de guerra permanente. Los ricos de derecha no fueron la base del fascismo europeo, nunca lo han sido; los tiranos fascistas siempre vienen de bases populares de izquierda, como Venezuela y el régimen de Maduro. De ahí, la falta de sentido e ignorancia que advertí del tirano venezolano y su discurso, pero esa ignorancia es suficiente y necesaria para perpetuar el fascismo en Venezuela.

Por un momento, creí empatizar con los venezolanos (aun cuando yo no he perdido mi tierra y me hallaba en casa); yo también sentí la impotencia de estar en un mundo injusto y opresor sin la posibilidad de oponer resistencia, sin la oportunidad de lograr un cambio para mí y los míos; como ellos, veo un gordo fascista como el principal obstáculo a su felicidad.

Cuando la desesperanza me empezaba a abrazar, me topé con el video de 2017 de Neomar Alejandro Lander Armas (Neomar Lander), quien murió ese año asesinado en una manifestación y se hizo viral por sus palabras: “La lucha de pocos vale por el futuro de muchos”. Ese mártir de 17 años tiene razón y no hay lugar a la desesperanza si se entiende que la lucha no termina con uno y tampoco es de uno, se aspira a algo más grande, a trascender a otros. Por ello, no es momento de rendirse ante las canalladas de ideología barata, sofista y fascista de Nicolas Maduro. La vida es muy corta para conformarse y rendirse. Muchos se rendirán en el camino, con justas razones, pero depende de unos pocos el mantener la llama de la esperanza para todos. Y en Venezuela todavía hay esperanza y quienes mantienen esa llama. Con dolor, veo que la dictadura de Maduro no va a caer con la fuerza de las urnas; pero con esperanza, me percato de los miles de venezolanos que no han renunciado a su tierra y comparto su ilusión.

Querido lector, Usted seguramente también conoce alguien que le importa este tema; quizá pudo advertir lo que narro aquí. Lamentablemente, no podemos hacer más que lo que ya hacemos: recibir a nuestros hermanos hispanos en nuestro país y seguir animándonos a buscar tiempos mejores. Es probable que seamos pocos los optimistas, pero nuestro sentir y actuar vale por el futuro de muchos, como lo reflexionó Neomar Lander.

Hermanos venezolanos, sigan luchando, sólo ustedes pueden liberarse.

Se recomienda consultar:

https://es.wikipedia.org/wiki/Cemita_poblana
https://lopezdoriga.com/internacional/machado-acusa-a-maduro-de-escoger-la-represion-y-la-mentira-tras-su-derrota/.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-52411191
https://www.youtube.com/watch?v=W5lD48rXNN4
https://www.infobae.com/venezuela/2024/07/29/cuatro-puntos-claves-para-entender-por-que-maduro-cometio-el-mayor-fraude-de-la-historia-de-america-latina/
https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2024/07/31/nicolas-maduro-quiere-encerrar-a-machado-y-edmundo-gonzalez-por-30-anos-los-culpa-de-promover-violencia/
https://www.youtube.com/watch?v=bL-UJafsvVU
https://www.youtube.com/watch?v=gmEQi5c3ELw
https://www.youtube.com/watch?v=pkDW1Ja-hJI&t=11s
https://www.youtube.com/watch?v=tauCTJjz8Gs
https://www.youtube.com/watch?v=IzZ2KeHjPmw
https://www.youtube.com/watch?v=pnFuDlMlds0
https://www.youtube.com/watch?v=-0mvxg78C8U
https://www.youtube.com/watch?v=E4HNQguo7Zs
https://www.youtube.com/watch?v=_gu0yCBYJBk&t=16s
https://www.youtube.com/watch?v=CSLGzYG_x6U&t=1093s
https://es.wikipedia.org/wiki/Neomar_Lander
https://www.youtube.com/watch?v=caAZe6uv_dE

Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano