Por Raúl Viejo Lobo D´alessandro (Argentina)
-Puntos de vista-
La piedra, indiferente, quiebra el cristal de la memoria y disminuye el verbo; extingue fuegos que juraron ser eternos, silencia voces que fueron arpegio y surgen máscaras impostoras en un carnaval infausto. Cada día se encamina hacia el patíbulo del olvido.
En una vuelta de esquina está la baldosa floja y salto. Busco el cielo de la rayuela y me invento un horizonte de ojos lejanos; diagramo mi sueño en cada desvelo, respiro agónico contra natura exhalando el aire prometido sin consumir, mano desierta, dedos de raíz sin fruto, vicio de caricias neutras, contornos fugaces, momentos volátiles y olvido inmediato. Un indigente abrazo anónimo se desvanece en el vacío de la soledad.
Luces y sombras que buscan su espacio, en cada sueño que pierdo me nace una esperanza, soy portador positivo;, voy a contagiarte de mí. Nacido para vivir, Dios no solo me dio alas, me abrió el infinito para que las use. No es bueno volar solo.
No es bueno dejar la hoja en blanco.
Rául Viejo Lobo D´alessandro es escritor marplatense, columnista del programa #Poesíaalasocho de Sabersinfin.




























