Por Raúl D´alessandro (Argentina)
-Puntos de vista-
Soborno a la realidad con un sueño y me voy al otro lado del espejo. Allí, soy menos yo y puedo verme con la correcta imperfección de mi mirada.
Observo la maqueta inconclusa de mi identidad y busco el modelo perfecto en otros planos.
Tengo un superávit de preguntas terrenales y un déficit de respuestas universales. Apenas conozco algunas, que suelen ser discutidas por no tener pruebas de su certeza.
Es verdad: no he podido traer a Dios de la mano para presentarlo en persona.
En un mundo regido por lo práctico, cada cual se fabrica una verdad con el color que más lo favorezca, y no importa ser daltónico. No existe el punto final, solo un punto y aparte: cada día, un inicio; un silencio que llenar; una hoja en blanco esperando letras.
Las manos que le ofrezco al universo se ven colmadas de buenas semillas, y es mi tarea provocar el fruto. La palabra que fluye acarrea vida; la que se estanca, se pudre.
Hablo y escribo. Cumplo.
Raúl D´alessandro es un escritor argentino que ha recibido premios nacionales e internacionales por sus relatos, especialmente en categoría “Relato breve”.































