Sé que la terquedad no tiene defensa,
que cada segundo cuenta, eso está claro;
pero qué tontería es salir a defender la sandez,
lo que se lanza sin pensar
por la borda con indiferencia.
Vivimos en la cuerda floja de los argumentos,
mientras la vida se nos escapa,
como un oasis que se evapora antes de llegar.
El tiempo, ese ladrón fino,
se cuela por entre los dedos
y ya lo sé: no se puede atrapar.
El sol también se cansa
y, detrás de él, todo se consume.
Los días se amontonan como restos robóticos,
se acaban las reservas de lo que fuimos.
Los reproches, los engaños…
todo es tan inútil como en ese mundo
que se va apagando poco a poco,
como cuando miras por la ventana
tratando de no ver.
A lo lejos, la necedad ríe,
ha logrado su propósito:
nos robó vida, nos quitó tiempo.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta






























