ConoSer Bien
El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.
Charles Chaplin
Benjamín Franklin, político, científico, inventor, escritor, empresario, considerado uno de los Padres Fundadores de los EE.UU., dijo en su obra “Consejos a un joven comerciante”, allá por el año 1748, “The time is money” (“El tiempo es dinero”), frase que se ha repetido infinidad de veces y ha llegado hasta nuestros días, después de más de 200 años, con la connotación de que “El tiempo es oro”.
Franklin, en virtud de que era empresario, expresó con ese enunciado que “todo el tiempo que uno pudiera dedicar a generar dinero y trabajar era tiempo bien invertido”. Dado que esta frase nos indica que ahora el “dinero es tiempo”, nuestro ingreso nos dice en cierta medida cuanto tiempo disponemos en la vida para hacer lo que nos gusta.
En su libro, mencionado con anterioridad, Franklin daba consejos a un joven vendedor explicándole por qué utilizar su tiempo como si fuera dinero. Aquel joven “trabajaba diario por 10 chelines, y cuando decidía descansar, gastaba un chelín en darse un gusto”, Franklin decía que “hacer eso era perder 11 chelines de un tajo: 10 del día que decidía no trabajar y el que gastaba”.
La visión del mundo de Franklin se basaba en una cosa: el trabajo. Para él, el éxito llegaría solamente de la mano del trabajo duro y dedicado.
Un razonamiento que se ha hecho vigente en nuestra sociedad nos dice: “Se produce riqueza cuando a pequeños esfuerzos, grandes resultados. Se produce pobreza cuando a grandes esfuerzos, pocos resultados”. En nuestro actual entorno en donde el “tiempo es dinero” o el “dinero es tiempo”, se aprecia que en un sector social hay pobreza porque los esfuerzos son muchos y los resultados magros.
Franklin consideraba que el tiempo es un recurso valioso (porque nuestro tiempo en este mundo es finito), por lo que es mejor hacer las cosas bien y lo más rápido posible. Por lo que aconsejaba el no desperdiciar el tiempo por lo mucho que vale.
¿Pero qué es el tiempo?
El término “tiempo” proviene del latín tempus, que significa “extensión” o “medida”. Se piensa al tiempo como la duración de los estados de las cosas que se encuentran sujetas al cambio. El tiempo es una magnitud física creada por el hombre, de acuerdo con una convención adoptada, con la que se mide la duración o separación de los hechos y acontecimientos. Para cada observador, el tiempo medido por dicho observador le permite ordenar los sucesos en tres conjuntos: un pasado, un futuro y un presente.
Los seres humanos desde la prehistoria intuyeron el concepto del tiempo a partir de la observación de fenómenos naturales regulares, como el amanecer y el atardecer, ciclos del Sol y ciclos de la Luna, los cambios en la posición de las estrellas en el firmamento, las estaciones del año, el crecimiento y decrecimiento de las aguas de ríos, mares y lagos y, sobre todo, por el nacimiento, desarrollo y muerte de todos los seres vivos
Hace mil quinientos años, san Agustín (354-430 d. C.), filósofo, padre, doctor de la Iglesia católica y sabio obispo de Hipona, preguntó: “¿Qué es el tiempo?” y se respondió a sí mismo: “Si alguien me lo pregunta, sé lo que es. Pero si deseo explicarlo, no puedo hacerlo”.
Las distintas culturas han creado muchas maneras de medir el tiempo. En un inicio se utilizaba el calendario lunar (se ha hallado en Francia un calendario grabado en piedra de este tipo, que cuenta con unos 15,000 años de antigüedad). El primer calendario solar fue creado en el Antiguo Egipto y surgió de la necesidad de predecir con exactitud el momento del inicio de la crecida del Nilo. Este calendario tenía un año de 365 días, dividido en tres estaciones, meses de 30 días y decanos de 10 días.
Conforme ha avanzado la vida del ser humano la percepción del tiempo ha ido cambiando y nos preguntamos ¿Por qué experimentamos la sensación de que el tiempo vuela o contrariamente sentimos que el tiempo pasa muy lentamente? Diríamos entonces que hay dos tipos de tiempo que se relacionan entre sí: el oficial, que es para todos, y el subjetivo, que alude a la sensación personal de rapidez o lentitud a la que pasan esas horas, minutos y segundos.
Y evidentemente, el tiempo subjetivo depende de muchos factores, tanto mentales, como sociales e incluso económicos. El cerebro, se sabe, puede extender o comprimir la sensación del tiempo cuando experimenta placer, dolor, miedo o preocupación.
Esto se puede deber, de acuerdo con los especialistas a diferentes factores como: a) La edad: Con el paso del tiempo, el cerebro recibe menos imágenes de las que recibía en la juventud, lo que hace que el tiempo parezca pasar más rápido. b) La rutina: La repetición de actividades y la falta de novedad pueden hacer que la atención se desvíe y que el tiempo parezca pasar más rápido. c) La agrupación de experiencias: Cuando las experiencias diarias se vuelven repetitivas, el cerebro agrupa días y semanas similares en un solo bloque de memoria, lo que da la impresión de que el tiempo ha pasado rápidamente. d) El ritmo cardíaco: El cerebro usa el latido del corazón para darnos una idea del paso del tiempo.
Así mismo, e) Los movimientos oculares: Los ojos se sacuden varias veces por segundo, y entre movimiento y movimiento, el cerebro procesa la información visual. f) Las emociones: Las emociones pueden influir en la percepción del tiempo. g) Las enfermedades: Las enfermedades pueden influir en la percepción del tiempo y h) La fatiga: La fatiga puede afectar la percepción de la realidad.
Según la teoría de la relatividad de Einstein hay dos factores que pueden hacer que el tiempo pase más rápido y son la velocidad, el tiempo pasa más lento para quienes se mueven más rápido, y la gravedad, el tiempo pasa más lento cuando estamos más cerca del suelo y más rápido cuando nos alejamos. Otros factores que pueden influir en la percepción del tiempo son: La memoria y la atención.
Nuestra percepción del tiempo, acaba siendo determinada fundamentalmente, según estudios recientes, por razones socioeconómicas: debido a que “el tiempo es oro” y en la actualidad se corrobora más que nunca.
Pero, sea que se sienta pasar más rápido o más lento el tiempo, amable lector, hay que aprovecharlo de la mejor manera buscando la felicidad, recuerde que The time is money.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com





























