Inicio Abel Pérez Rojas Luz eterna

Luz eterna

593
Imagen de Maria Teresa Martínez en Pixabay

Sé que la felicidad es un estado fugaz,
como el viento que, al tocar el rostro,
se convierte en otro, una y otra vez,
el cielo inmanente, paciente espectador,
mira con indulgencia nuestro titubeo.

La arena, acumulada por siglos, grita,
es vestigio de historias entrelazadas,
silenciosas manos tejiendo caminos,
bifurcaciones que nos llaman al vértigo,
y un susurro que apenas rompe el abismo.

Más allá de los esteros, la luz titila,
una llama esquiva que reta a la ceguera,
la cueva retumba con la voz atrapada,
un grito que ansía romper el silencio,
y renacer en el fulgor del mañana.

Es la lucha por reponer la mirada,
esa que la crueldad nubló con sombras,
porque hay futuros que tiemblan en la espera,
y ojos que, al abrirse, inventan un mundo,
uno que respira en los bordes del querer.

El viento no es el mismo tras su paso,
lleva con él las cenizas del ayer,
deja fragmentos de un tiempo aprendido,
y una pregunta flotando en el aire:
¿qué queda tras la caricia del instante?

El alma, testigo de este ciclo eterno,
abraza con ternura nuestra caída,
porque sabe que en el suelo germinan
raíces que buscan el ascenso,
y que en la fragilidad hay fuerza escondida.

Más allá del devenir, la voz renace,
la tumba es solo el principio del canto,
y los ojos, heridos, aprenden a ver,
no desde la claridad, sino del alma,
donde la luz es más eterna que el sol.

Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta