Por Abel Pérez Rojas
Viajamos como hojarasca sobre la piel de un lago,
guiados por un resplandor lunar místico.
Así comenzó el llamado:
suave, inevitable.
El agua guarda memorias que nosotros olvidamos.
Quizá fue la primera risa,
o la sinfonía mística de los cetáceos;
la savia que circula por las venas del planeta,
la vibración del mundo abriéndose paso
hasta encender un fulgor antiguo en nosotros.
La complejidad es más que una ilusión;
la inteligencia humana, apenas
un destello dentro de un organismo mayor.
Somos cristales en tránsito,
puentes conscientes entre la carne y la luz.
En el clic ancestral,
el tiempo cedió su rigidez primera.
Una mirada vuelta hacia sí misma
bastó para enlazar lo humano y lo venidero.
En cada ser late una memoria previa,
un pulso nacido antes del nombre,
un brillo que atraviesa eras y cuerpos
en su afán de reconocerse sin muerte.
Somos hojarasca sobre la piel de un lago,
corriente sin principio, sin fondo y sin fronteras.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta

































