Por Enrique Canchola Martínez
CIUDAD DE MÉXICO. En una ceremonia donde la estética y el intelecto convergieron bajo la sombra de los grandes pensadores, la Universidad Simón Bolívar (USB México) otorgó el pasado jueves 26 de febrero de 2026 la máxima distinción académica, el Doctorado Honoris Causa, al destacado escultor mexicano Miguel Peraza Menéndez.
El reconocimiento no solo celebra cinco décadas de trayectoria artística, sino que valida una propuesta intelectual que ha transformado la manera de entender el volumen en el espacio: la escultura cuántica. Conocido en el gremio como el “Escultor de las Universidades” por su prolífica obra pública en recintos académicos, Peraza se convierte hoy en un referente de cómo el arte puede dialogar de tú a tú con la física y la ontología.
La Solemnidad del Reconocimiento
El Auditorio de la Universidad Simón Bolívar se vistió de gala para recibir al claustro académico. El acto estuvo presidido por las doctoras. Mercedes Cruz Aparicio, Rectora de la institución, Verónica Ochoa López, Vicerrectora, Ma Concepción Caballero Granados Junta de Gobierno y el doctor Antonio Hernández Lozano. Las autoridades destacaron que la distinción a Peraza no responde únicamente a su destreza técnica con el bronce, el acero o la madera, sino a su capacidad de integrar la pintura, el dibujo y la escultura en una cosmovisión coherente que enriquece el patrimonio cultural de México.
Durante la lectura del laudatorio, se hizo hincapié en que Miguel Peraza ha logrado que sus obras no sean meros objetos decorativos, sino “centinelas del pensamiento” en las instituciones de educación superior. Al ser revestido con la toga y el birrete, y tras recibir la medalla y el diploma que lo acreditan como Doctor, el ambiente se llenó de un silencio expectante, preludio de un discurso que prometía desafiar las convenciones del arte tradicional.
El Vínculo Indisoluble: Arte, Ciencia y Filosofía
El mensaje de agradecimiento de Miguel Peraza no fue una simple enumeración de gratitudes personales. Fue, en esencia, un manifiesto sobre la naturaleza del ser y la creación. Bajo la profunda inspiración del filósofo alemán Martin Heidegger, Peraza articuló una reflexión sobre cómo el arte es, en realidad, una forma de “des ocultamiento” de la verdad.
“El arte no es un adorno de la existencia, es el lugar donde el mundo se hace mundo”, pareció susurrar el espíritu de Heidegger a través de las palabras del escultor.
Peraza centró su intervención en la tríada Arte-Ciencia-Filosofía. Para el nuevo Doctor, la escultura cuántica es el puente perfecto entre estas disciplinas. Explicó que, así como la física moderna nos enseña que la materia no es algo sólido y estático, sino un flujo constante de energía y probabilidades, su escultura busca capturar ese “instante de posibilidad”.
La Escultura Cuántica y el Pensamiento de Heidegger
En su discurso, Peraza recurrió a la noción heideggeriana del Dasein (el ser-ahí) para explicar el papel del espectador frente a la obra. Según el escultor, la pieza artística no está terminada hasta que el observador se encuentra con ella, creando un evento único de conciencia.
La Ciencia como estructura: Peraza utiliza los principios de la geometría y la física para desafiar la gravedad.
La Filosofía como propósito: La búsqueda del “sentido del ser” guía cada trazo y cada corte en el material.
El Arte como revelación: El resultado final es una ventana a lo invisible.
Para Peraza, la escultura cuántica permite que el vacío sea tan importante como la masa. En este sentido, citó implícitamente la preocupación de Heidegger por la técnica moderna, argumentando que el arte debe servir como un contrapeso humano frente a la frialdad del avance tecnológico desalmado.
Un Legado en las Aulas
El apodo del “Escultor de las Universidades” cobra hoy más vigencia que nunca. Con obras icónicas en instituciones como la USB, UNAM, el ITAM, Tec. de Monterrey y ahora estrechando lazos con la Universidad Simón Bolívar, Peraza ha demostrado que el campus universitario es el hábitat natural para su pensamiento.
La Rectora Mercedes Cruz Aparicio cerró el evento señalando que la universidad se honra al incorporar a sus filas a un pensador que “moldea las ideas con la misma fuerza con la que golpea el cincel”. La distinción de este 26 de febrero marca un hito en la plástica mexicana contemporánea, recordándonos que, en un mundo cada vez más fragmentado, el arte sigue siendo el pegamento que une la curiosidad científica con la profundidad filosófica.
Miguel Peraza Menéndez, ahora Doctor Honoris Causa, se retira de la ceremonia no solo con un título, sino con la responsabilidad de seguir demostrando que, en la intersección de un átomo y una idea, reside la verdadera belleza de la existencia.
26 de febrero de 2026






























