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China y terrorismo: contenidos por el Diálogo de Seguridad del Cuadrilátero

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Sin duda alguna, las relaciones geopolíticas entre las principales potencias han cambiado desde el fin de la Guerra Fría y por supuesto, después del 9/11. Ambos eventos han sido sumamente significativos para la política exterior estadounidense, por su parte tras el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos (EE.UU) vio como su principal adversario cayó y el mundo parecía volverse unipolar. No obstante 12 años después EE.UU vería una de las peores amenazas tocando el corazón de su nación y en su propio territorio, entonces iniciarían oficialmente la guerra contra el terrorismo en el mundo.

Todos esos cambios significarían regenerar varios aspectos de su política tanto interna como externa, principalmente en aspectos de seguridad y militares. Al mismo tiempo todo ello ha implicado la creación de nuevas alianzas y también el reemplazo de otras, ya que su política como la de todos los países debe irse moldeando a las prioridades de la agenda global.

Con ambas prioridades para la política exterior norteamericana, el país necesita buscar e implementar estrategias eficaces para seguir combatiendo el terrorismo y contener a  su nuevo adversario contemporáneo, China, pues estos dos puntos son unas de las tantas problemáticas contemporáneas para la política exterior estadounidense, en la lucha por atender ambos ejes Estados Unidos continúa buscando la oportunidad de seguir liderando las relaciones internacionales mediante la paz y la seguridad global. Por ello, el objetivo del presente ensayo es describir, y analizar la relevancia de una alianza estratégica geopolítica olvidada que ayudará a contender ambas amenazas, por sus siglas en inglés Quadrilateral Security Dialogue (Quad).

Tras la caída del muro de Berlín, que significo el fin de la Guerra Fría, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no desapareció como sí lo hizo su contraparte, este hecho ha puesto en tela de juicio el verdadero propósito de la organización. Al mismo tiempo se cuestiona su actual relevancia, ya que la mayoría de los países miembros son europeos y algunos críticos señalan que la era de Europa ya ha llegado a su fin. Por ello la importancia de la creación de nuevas alianzas con países geoestratégicos que auspicien a contener al siguiente nuevo adversario asiático de Estados Unidos.

Por otro lado, el tema del terrorismo, continúa siendo prioridad para el país norteamericano, debido a que aún existen autores principales, el Talibán sigue tomando fuerza y las amenazas en Medio Oriente siguen estando vigentes, como lo ha sido recientemente el grupo Hamas en Palestina.

Por ello la insistencia de EE.UU de seguir estando presente en la región, pues después de su salida de Afganistán, Washington necesita replantear sus estrategias y aliados para seguir combatiendo el terror en Medio Oriente.

El Quad, es la renovada alianza del Indo-Pacífico, es un foro que reúne a Australia, Estados Unidos, India y Japón, si bien los miembros tienen intereses en común,  como la seguridad regional o el tema de armas nucleares. Estas cuatro democracias trabajan en conjunto para defender sus intereses y valores en los océanos Índico-Pacífico. No obstante, detrás de ello Estados Unidos tiene un mayor interés que es la contención de China tanto en la región como el resto del continente.

El foro se creó en el 2007, por una propuesta de Shinzo Abe quien fue primer ministro de Japón, con la finalidad de defender el derecho internacional, los valores democráticos y el libre mercado y así hacer un contrapeso a China en la región. En septiembre del 2021, el presidente estadounidense Joe Biden, se reunió con los primeros ministros, Narendra Modi de India, el ministro japonés, Yoshihide Suga y Scott Morrison de Australia para avanzar en materia de vacunas para el Covid-19, infraestructuras y cooperación tecnológica. Sin embargo, no fue un secreto que dicha alianza tuvo un origen más geopolítico que de desarrollo.

Posteriormente, tras diez años de rondas de diálogos bilaterales y trilaterales entre las cuatro potencias, han llegado a acercar sus posturas y han retomado sus intereses. Estados Unidos y Japón siempre han sido los patrocinadores más firmes del Quad.

Pero las perspectivas del Quad estarán determinadas por la medida en que los intereses nacionales y las percepciones de amenazas que se alineen entre sus cuatro miembros. Independientemente de cómo se disfrace, el interés común del Quad será el mantenimiento de la estabilidad en Asia.

El Diálogo de Seguridad del Cuadrilátero, ausente hace mucho tiempo, recibió recientemente una nueva vida desde el 2021.

Aparentemente, marcó muchas casillas de políticas, parece ser una idea muy atrasada que no se puede permitir dejar ir (nuevamente) ya que a la vez es una agrupación del Indo-Pacífico de democracias afines para mantener el orden basado en reglas a la luz del ascenso de China y el relativo declive estadounidense, y una combinación perfecta para el último enfoque de Australia (y Japón) en la política exterior basada en valores, es el veredicto de Greg Sheridan, el editor extranjero de The Australian (Sheridan, 2017).

Desde el inicio de este nuevo siglo China comenzó a incomodar a la nación norteamericana, por ello se necesitan cambiar las estrategias geopolíticas y tomar a nuevos actores emergentes, como lo es la India.

Pero también seguir manteniendo la confianza en los aliados antiguos y que siempre han respaldado las mismas políticas de la región de Asia Pacífico, el cual es Japón, y finalmente otro viejo aliado que hoy está representando un nuevo contrapeso en el Océano Pacifico y que con la alineación de la alianza AUKUS, ha resaltado la importancia de este país, que es Australia.

La primera de las evidencias que muestra la actual relevancia del foro para abordar la problemática de China, es que los miembros de alianza están cercanos a los mares en los que China ha iniciado sus incursiones que es tanto el Pacifico como el Indico, pues tanto la India, Japón como Australia funcionan como ejes de vigilancia para la seguridad marítima de la región y por su puesto para Estados Unidos.

Por otra parte, en el tema del terrorismo, la India es un excelente actor geoestratégico y una oportunidad para la presencia estadounidense, como Nicholas Burns lo ha señalado, India puede ser un aliado contra el terrorismo, ya que es vecino de la cuna de células terroristas refiriéndose a Pakistán, de esta manera esta alianza bilateral mediante un aumento en la seguridad terrestre, aumentando el intercambio de información y de cooperación tanto financiero como militar de grupos terroristas y también deteniendo cualquier apoyo logístico que provenga de Pakistán.

Asimismo, siguiendo la línea de seguridad internacional, la India se está convirtiendo en un aliado en el tema nuclear, pues las mismas reuniones para retomar la alianza Quad, el presidente Biden ha respaldado el ingreso de la India en el grupo de proveedores nucleares (Sputnik, 2021).

Como se ha mencionado anteriormente, India es importante en cuestiones de seguridad marítima. Su lógica depende de la conexión estratégica entre el Océano Índico y los entornos de seguridad del Pacífico Occidental.

La fuerza de ese vínculo sigue siendo discutible, pero las incursiones marítimas cada vez más profundas de China en el Océano Índico en la última década, tanto económicas como militares. Tanto India como Australia tienen territorios insulares aislados en el este del Océano Índico, por ello se debe tener cuidado de no exagerar las percepciones de amenaza marítima de la India, o subestimar la influencia de Delhi dentro del Océano Índico. Pero claramente la dimensión marítima de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda de China es seria y anuncia una presencia a largo plazo, y un desafío potencial, desde Malaca hasta Djibouti. Todo ello demuestra el potencial que va a representar la India para Estados Unidos, en temas geopolíticos (Graham et al., 2018: 5).

Por la misma razón, irónicamente, las perspectivas del Quad están en gran parte en manos de China. Si la coerción marítima y la presencia estratégica de Pekín se intensifican en el este del Océano Índico, esto incitará aún más las percepciones de amenaza de Canberra y Delhi y probablemente hará que el cuadrilátero se convierta en un pacto más intenso y abiertamente estratégico, incluido los ejercicios navales (Graham et al., 2018).

Por otro lado Australia, es un actor que recientemente está siendo de suma importancia para el gobierno americano pues desde la creación de la nueva alianza anglosajona impulsada esté año por EE.UU con Australia y Reino Unido y desde que “Canberra dio la espalda a Francia y sus submarinos tras firmar un acuerdo estratégico con Estados Unidos y el Reino Unido para hacer frente a la pujanza china en el Índico y el Pacífico.

Este acuerdo incluyó la adquisición de submarinos nucleares estadounidenses” (Menéndez, 2021). Este suceso evidenció otra alternativa que tuvo Washington para contener a China en el Pacífico pues EE.UU vio en Australia la necesidad de una cooperación para extender su presencia en el Indo-Pacífico debido a su periferia cartográfica.

Asimismo tanto Australia como Japón, pueden darle un mayor acercamiento a  los países de la  Asociación del Sudeste Asiático y la Alianza del Pacifico, una fortalecimiento trilateral con estos dos países, al mismo tiempo le permitirá a Estados Unidos tener más de cerca a nuevos socios del Sudeste Asiático, con la finalidad de mantener un poco alejada a China. El sudeste asiático será un foco importante para el Quad, ya que se integra en un conjunto de actividades más regulares.

Un área en la que el cuarteto podría coordinarse de manera útil es en la solución de sus esfuerzos separados de creación de capacidad marítima en el sudeste asiático. Es probable que la agenda del Quad comience con intercambios de puntos de vista e intercambio de información antes de que se vuelva más “operativa” por naturaleza. Los ejercicios militares de cuatro vías u otros aspectos de la cooperación de defensa podrían seguir más adelante.

Para Japón, lo que más importa es la confluencia de este contexto geopolítico con los desarrollos en su propio pensamiento de política de seguridad.

Japón bajo Kishida está tratando de aprovechar la creciente inseguridad para apuntalar sus propias credenciales de liderazgo regional y mejorar el alcance geográfico de su ambición de política de seguridad.

La defensa del orden internacional se ha convertido así en el vehículo normativo para el avance de Japón hacia el liderazgo regional en dos sentidos: como ‘líder intelectual’ y como líder en la creación de instituciones regionales y asociaciones que se alinean con el estado de derecho, los derechos humanos, la libertad comercio y líneas de comunicación en mar abierto (Graham et al., 2018: 17) que son los valores que Estados Unidos sigue queriendo proteger.

De igual manera Japón sabe que una protección y vigilancia del Pacífico, le dará el liderazgo, por ello dicho país asiático sabe que es un ganar-ganar.

Si bien la preocupación por China es el motor básico detrás del resurgimiento del Quad, un aspecto subsidiario importante es su valor potencial para Japón, Australia e India al vincular estratégicamente un Estados Unidos más impredecible y centrado en sí mismo en el Indo-Pacífico.

La importancia de reforzar su propia cooperación en varias vías también se puede leer en términos de protección contra la falta de fiabilidad estadounidense. Esto hace que el Quad sea doblemente importante.

En otras palabras, la cooperación en seguridad marítima entre los miembros del Quad probablemente tendrá beneficios para su relación más amplia y el tipo de preocupaciones de seguridad que comparten los cuatro Estados, independientemente de si la alianza es o no un esfuerzo para mantener a los chinos fuera y a los estadounidenses dentro del tablero. Si el Quad se centrara en la cooperación contra la delincuencia marítima, podría mejorar la situación de seguridad para estos Estados y la región, así como sentar las bases para una cooperación más desarrollada en el futuro.

Dicho argumento con respecto a la seguridad marítima ha dejado en claro que alianzas antiguas como la OTAN han quedado obsoletas en este lado del continente, pues la posición estratégica de los miembros del Quad hace que EE.UU sienta más confianza en tener más vigilado a su adversario asiático.

Todavía no hay una agenda clara totalmente, más allá de la sensación de que estos cuatro países deberían coordinarse en temas de seguridad de alguna manera. Para sus defensores, esto incluye todo tipo de cuestiones que afectan a todos los Estados de la región, desde el auxilio en casos de desastre hasta la seguridad marítima y desde la lucha contra el terrorismo hasta la seguridad cibernética.

Por ello, es importante que EE.UU defina  agenda del Quad, pues si bien aún no se definen como un grupo militar del Pacífico, lo que sí podrían hacer es trabajar sobre otros temas prioritarios como ciberseguridad, energías alternativas, desarrollo de nuevas tecnologías, y por supuesto, terrorismo y así delinear una política exterior conjunta regional.

Complementando estos dos últimos temas mencionados, como se mencionó anteriormente Delhi es clave en la lucha contra el terrorismo, pero aprovechando el desarrollo de nuevas tecnologías, ambos países pueden ser capaces de trabajar juntos para prevenir futuros ciberataques provenientes de Medio Oriente, incluso del Cáucaso.

Finalmente, el envío de señales de contención a China a corto plazo y la posibilidad de percepciones erróneas sobre compromisos ambiguos durante una crisis futura a largo plazo superan claramente los beneficios de la vaga aspiración actual de cooperación sin un propósito claro, por ello la alianza debe encontrar vías de diálogo; cierto grado de fomento de la confianza, sin importar cuán superficial o breve sea; y tal vez incluso con el tiempo, un grado de acción concertada para estas cuatro potencias principales debería ser el objetivo por el que todos los Estados de la región trabajen (Graham et al., 2018: 22).

Pues pretender que la propuesta del Quad no se trata de limitar el ascenso de China cuando es el único propósito lógico que podría unir a Washington, Tokio, Nueva Delhi y Canberra en este momento, trabajará en contra, más que a favor, del objetivo de relaciones estables entre las principales potencias en el Indo-Pacífico. Por ello esta alianza es la oportunidad perfecta para volver a poner en el tablero asiático a Estados Unidos e incluir nuevos socios estratégicos.

Galia Morales Hernández es Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Anáhuac, apasionada en temas de política exterior, desarrollo económico y derechos humanos. Tiene experiencia en temas culturales y migración.

Referencias:

  1. 1.Burns, N. (2007). America’s Strategic Opportunity with India: The New U.S.-India Partnership. Foreign Affairs, Vol 86, No. 6. Recuperado: https://www.jstor.org/stable/20032513
  2. 2.Graham, E; Pan C; Hall I et al. (2018). Debating the Quad. Recuperado de: https://bellschool.anu.edu.au/sites/default/files/uploads/2018-03/cog_39_web_-_debating_the_quad.pdf#page=6
  3. 3.Greg Sheridan, ‘Labor’s Damaging Quad Qualms an Insult to India,’ The Australian, 18 November 2017, http://www.theaustralian.com.au/news/inquirer/labors-damaging-quad-qualms-are-an-insult-to-india/news-story/ aec24bac807b0baec5901af2911551ee.
  4. 4.Sputnik. (2021). Los líderes de la India y EEUU afirman que lucharán juntos contra el terrorismo. Recuperado de: https://mundo.sputniknews.com/20210925/los-lideres-de-la-india-y-eeuu-afirman-que-lucharan-juntos-contra-el-terrorismo-1116427273.html
    5.Menéndez, C. (2021). Crisis diplomática. Australia defiende que rompió el contrato con Francia “por interés estratégico” Euronews. Recuperado de: https://es.euronews.com/2021/09/19/crisis-diplomatica-australia-defiende-que-rompio-el-contrato-con-francia-por-interes-estra