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A mis hermanos felinos

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Foto: Sabersinfin.com

Quiero escribir en versos la verdad de los felinos
que mis poemas de hoy
a mis animales dirijo,
a los que llaman salvajes
porque no entienden su destino
y de temperamento no son tan distintos.

Tigres y jaguares, pumas y linces,
en su instinto feroz
hay valores singulares.
Cuando los cuido y alimento, alejados de su madre,
el lazo que se forma
es más fuerte, lo digo sin alarde.

Con gratitud profunda
me buscan al llamarlos,
son fieras que responden
con amor sin titubear.
Mansos por momentos,
en su juventud primera,
se vuelven juguetones,
su fiereza queda fuera.

Al nutrirse en mis manos,
el respeto va creciendo,
y su nobleza innata va lentamente apareciendo.
Luego, al probar la carne, regresan a su esencia,
pero no olvidan nunca la primera convivencia.
Me saludan con gusto
y su lealtad es sincera,
testimonio vivo de una relación duradera.

Hay en ellos gratitud sincera
que nunca se deshace;
en esos ojos grandes
el respeto no se envanece.
Valores que en humanos
parecen desvanecerse,
y en felinos exóticos
siempre logran florecer.

Lealtad y agradecimiento son su forma de vivir,
un reflejo de lo que los humanos deben redescubrir.
De fieras aprendamos a nunca traicionar,
tal vez en nosotros, humanos, también vuelva a brillar.

En sus ojos hay algo que solemos olvidar:
gratitud y lealtad que en el hombre ya ha de faltar.
Cuando llegan pequeños, arrancados del hogar,
los alimento y cuido,
los ayudo a caminar.

Aunque la fiereza en ellos
aún parece dormida,
sus corazones se abren a quien les salva la vida.
Se vuelven tranquilos, juguetones en su ser,
el agradecimiento pronto lo hacen saber.

Al probar la carne, les devuelve su fiereza,
no olvidan mi mano,
siempre está la nobleza.
Ellos crecen y acuden
al llamado con alegría y amor,
nunca hay traición,
no se pierde el valor.

Sus gestos sinceros
me ofrecen su verdad,
mientras en los humanos
cada vez más muere la honestidad.
La lealtad en los tigres,
la gratitud en su andar,
son reflejo de un mundo
que debemos recobrar.

Valores que en hombres se han vuelto lejanos,
esos tesoros importantes
no aprendemos de ellos,
porque siempre valores perdemos.

Ellos, mis queridos animales, jamás traicionan,
siempre fieles están.
En este poema, amigos,
quiero resaltar
los valores esenciales:
como la gratitud y la lealtad aún perduran en ellos,
mientras que en los humanos parecen desvanecerse
cada día, cada vez más.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta