ConoSer Bien
“No pienses que el dinero lo hace todo o acabarás haciéndolo todo por el dinero”.
Voltaire
El poeta, novelista, dramaturgo, político, ensayista y escritor español del Siglo de Oro, Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, mejor conocido como Francisco de Quevedo (1580-1645), se caracterizó porque la mayor parte de su producción poética es satírica y burlesca, aunque consciente de las causas verdaderas de la decadencia general de su país, se metió con todos, se vuelca contra la clase política, incluido el rey, lo que le valió enemistades y destierros.
Quevedo nació en Madrid, cojo, con ambos pies deformes y una severa miopía; quizá por ello su crítica satírica contra la gente ya que pasó una infancia solitaria y triste, soportando las burlas de otros niños, por lo que se entregó compulsivamente a la lectura, destacando como autor desde muy joven.
Una de las composiciones satíricas más célebres de Quevedo, que retrata a la perfección la España de su tiempo y la decadencia del Imperio, es el poema: “Poderoso caballero es don Dinero” (está en el lugar 56 de los mejores poemas de la lengua castellana). Habla sobre un noble y caballero rico, al que se le llama Don Dinero. Esta frase ha pasado a ser parte del acervo popular para millones de hispanohablantes desde hace ya más de cuatro siglos, la primera estrofa del poema dice:
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Qué pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero…
Y continúa con 9 estrofas más. Este poema servía para expresar, de forma sarcástica, una crítica al dinero como causante de todos los males, haciendo énfasis en el poder corruptor que impregna a todas las clases sociales.
La palabra “dinero” proviene del latín denarius, que deriva de deni -“cada vez”, y del decimal diez. El denarius era una moneda romana de plata de uso corriente que equivalía a diez ases (monedas primitivas de los romanos y las que les siguieron como unidades monetarias de bronce). El dinero se acepta como medio de pago o para medir el valor de los intercambios.
A principio de la historia, se utilizaron objetos como conchas de moluscos o sal como dinero. Luego, se popularizó el dinero mercancía, como las monedas de oro o plata. Después, se desarrolló el dinero representativo, como el papel moneda, cuyo valor se basaba en reservas de metales preciosos. Finalmente, en el siglo XX, se extendió el uso del dinero fiduciario, que se basa en la confianza. En la actualidad es el dinero electrónico. En todos los casos el dinero es un bien que se acepta para comprar, vender, ahorrar y pagar o cobrar deudas.
El origen del dinero se remonta a miles de años atrás, cuando se intercambiaban bienes y servicios por otros. Con el tiempo, los metales preciosos como el oro y la plata comenzaron a ser más importantes y se empezaron a crear las primeras monedas. La acuñación de monedas comienza alrededor del siglo (VI) al (VII) a. C. Los primeros billetes surgieron en el siglo XI. Estos billetes confirmaban la existencia de un depósito de oro en un banco, similares a los cheques actuales.
En Europa, los primeros billetes aparecieron en Suecia en 1661, y en España llegaron en 1780. El uso de los billetes se popularizó rápidamente porque eran más cómodos de llevar que las monedas.
Uno de los métodos más utilizados para la obtención de bienes fue el “Trueque”, para que este sistema funcione un individuo que posee cualquier excedente de un bien podría intercambiarlo por algo de valor similar o mayor utilidad. Aquí se requiere de individuos que deseen lo que ellos ofrecen y que ofrezcan justamente lo que quieren.
Las dificultades inherentes al trueque llevaron a utilizar diversos bienes para facilitar los intercambios. Estos bienes convertidos en instrumentos generales de cambio se convirtieron en las primeras formas de dinero.
El filósofo griego Aristóteles en el libro de Política¹ (c.350 a. C.), contempla la naturaleza del dinero. Considera que cada objeto tiene dos usos, el primero es el propósito original para el cual el objeto fue diseñado, y la segunda posibilidad es la de concebir el objeto como un elemento para vender o intercambiar.
La opinión de Aristóteles de la creación de dinero como una cosa nueva en la sociedad es: “Cuando los habitantes de un país se hicieron más dependientes de los de otra, importaban lo que necesitaban, y exportaban lo que tenían excedente, el dinero necesariamente entró en uso”.
El dinero puede brindar comodidades y experiencias placenteras. Sin embargo, es importante conocer el valor del dinero y cómo sacarle provecho a través del tiempo, ya que la inflación puede disminuir su valor.
El dinero es sin duda importante para lograr cosas en la vida. Es esencial para satisfacer nuestras necesidades, presentes y futuras. No obstante, lo necesitamos para las necesidades más básicas, como comer, vestir o transportarnos.
Existen personas que piensan que el dinero no es importante y no brinda la felicidad. Por ello, concluyo esta entrega con una frase del autor Giovanni Papini: “El dinero amonedado es el excremento corrompido del demonio”.
Juzgue usted, amable lector.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com





























