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Acerca de la felicidad

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Por Saile Villalobos

¿Qué es la felicidad?

La felicidad es un estado emocional de bienestar, plenitud y satisfacción —no continuo— que combina emociones positivas con un propósito de vida.

Según una encuesta mundial de Gallup, realizada con 150 000 personas en 137 países, el número de personas que se declaran no felices ha ido en aumento. El porcentaje de encuestados que afirma sentirse cada vez más enojado, estresado o frustrado ha crecido del 24 % al 35 %.

De acuerdo con Gallup, existe un aumento global de la infelicidad y de las emociones negativas: tristeza, preocupación y enojo. Este fenómeno se refleja tanto a nivel psicoemocional como físico, así como en el incremento de adicciones a drogas lícitas, como el consumo excesivo de alcohol, sedantes y psicotrópicos.

El aumento de gobiernos autoritarios, el materialismo feroz y el consumismo también se asocian con un creciente estado de malestar social a nivel mundial.

El crecimiento económico es indispensable, pero no suficiente para aumentar la felicidad.

Hoy en día el trabajo mental vale cada vez más y el trabajo manual cada vez menos; sin embargo, el primero conlleva una carga mayor de estrés.

Los libros del profesor de sociología Zygmunt Bauman, como La cultura en el mundo de la modernidad líquida y Vida de consumo, reflejan la creciente inestabilidad laboral, social y familiar de nuestra época.

Como él mismo señalaba:

“Lo único seguro es que no hay nada seguro”.

Los gobiernos y las empresas han comenzado a medir la felicidad, pues el estado de bienestar de la población es tan importante como el Producto Interno Bruto (PIB) de un país.

Actualmente existe el Reporte Mundial de la Felicidad, un proyecto impulsado por las Naciones Unidas con la colaboración de la Universidad de Oxford. Este informe involucra a 137 países y se basa en entrevistas realizadas por la consultora Gallup.

La felicidad y el éxito

Una afirmación que resume muchos estudios contemporáneos es la siguiente:

El éxito no conduce a la felicidad; la felicidad conduce al éxito.

Diversas investigaciones muestran que los optimistas viven entre seis y diez años más que los pesimistas.

La felicidad, además, puede enseñarse.

El psicólogo Martin Seligman, considerado el padre de la psicología positiva y profesor en la Universidad de Pensilvania, ha dedicado gran parte de su trabajo al estudio de la felicidad.

Seligman suele iniciar sus conferencias con una pregunta dirigida a los padres:

—¿Qué es lo que más desean para sus hijos?

La respuesta casi siempre es la misma:

—Que sean felices.

También desean que gocen de buena salud, que superen los fracasos y que enfrenten con éxito un mundo cambiante.

Sin embargo, mientras la educación tradicional se centra en materias como historia, geografía o matemáticas, la psicología positiva —concepto asociado originalmente a Abraham Maslow— propone incorporar aspectos como:

  • inteligencia emocional
  • desarrollo del carácter
  • inteligencias múltiples
  • habilidades para el bienestar

Estos enfoques permitirían a las nuevas generaciones vivir de manera más plena y equilibrada.

Actualmente ya se imparten cursos sobre felicidad en universidades como Harvard, Columbia y Yale, e incluso existen maestrías y doctorados dedicados a este campo.

Finlandia, el país más feliz

En el Reporte Mundial de la Felicidad, Finlandia aparece reiteradamente como el país más feliz del mundo, seguido por Noruega y Suecia.

Entre los factores que explican esta situación se encuentran:

  • menor desigualdad social
  • menores carencias económicas
  • una cultura poco inclinada al lujo y la ostentación
  • viviendas amplias y cercanía con la naturaleza
  • un sistema educativo sólido (según las evaluaciones del test PISA)
  • bajos niveles de corrupción
  • una tradición política antibelicista

La felicidad en la cultura y la espiritualidad

La búsqueda de la felicidad ha formado parte de la agenda de los pueblos a lo largo de la historia.

En la tradición bíblica, por ejemplo, aparece como promesa en la profecía de Jeremías (Jer 29:31).

El Evangelio —“la buena nueva”— anuncia la llegada de Jesús con un mensaje central:
no hay felicidad sin amor.

La ciencia también estudia la felicidad

Incluso la ciencia ha intentado medirla.

El monje budista francés Matthieu Ricard, biólogo molecular de formación, fue considerado durante un tiempo “el hombre más feliz del mundo”. Esta afirmación surgió tras un estudio realizado en la Universidad de Wisconsin, donde se midieron niveles de actividad cerebral asociados con emociones positivas excepcionalmente altos.

Su bienestar se basa en tres prácticas fundamentales:

  • el altruismo
  • la compasión
  • la meditación

Ricard abandonó su carrera en genética molecular en Francia para vivir en el Himalaya y estudiar budismo. Actualmente es asesor del Dalai Lama.

Según él, la felicidad es una habilidad que puede entrenarse mediante la meditación y el altruismo.

Los pilares de la felicidad

Entre los elementos más importantes que diversos estudios señalan se encuentran:

  • la autocompasión
  • la autoestima
  • la fe
  • el amor

Recomendaciones desde la política pública

A nivel de políticas públicas, algunos especialistas proponen:

  • impulsar el crecimiento económico
  • fortalecer las sociedades democráticas
  • combatir la corrupción
  • incorporar materias sobre bienestar y felicidad en escuelas y centros de trabajo
  • medir la felicidad mediante encuestas sociales
  • fomentar una vida con propósito
  • promover la participación comunitaria
  • reducir la obsesión por el estatus

En síntesis, orientar la sociedad hacia un estado de bienestar común.

Borges y la felicidad

El escritor Jorge Luis Borges expresó esta reflexión sobre la vida:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto;
me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido;
de hecho, tomaría muy pocas cosas en serio.
Sería menos higiénico,
correría más riesgos.

Haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.

Iría a más lugares
a donde nunca he ido.

Cometería más errores
y sería menos rígido.

Tendría más problemas reales
y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas
que vivió sensata y prudentemente
cada minuto de su vida.

Claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás,
trataría de tener solamente buenos momentos.

Si pudiera volver a vivir,
viajaría más liviano.

Contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños.

Si tuviera otra vez vida por delante…
pero ya ven, tengo 85 años
y sé que me estoy muriendo.

—Jorge Luis Borges

Para reflexionar

Y concluyo con una pregunta sencilla, pero profunda:

¿Es usted feliz?

Saile Villalobos (eliasvillalobossaile.com) nació el 5 de mayo de 1952 en la Ciudad de México. Es licenciado en Mercadotecnia y Publicidad. Trabajó en la industria farmacéutica durante treinta y tres años. Es autor de las novelas «Del odio al amor», «Frente al espejo», «La corporación» (El secreto) y «Grafiti». También es autor del poemario «Mis reflexiones». Ha publicado «Cuentos y fábulas», «El niño navegante» y «Fábulas y cuentos del Búho Sabio». Ganador del concurso de cuento infantil BUAP-Sabersinfin, con su obra: «El niño alebrije». Ha participado en todas las ediciones de la «Antología internacional de poesía Sabersinfin». Publica en «Filigramma», la revista del Círculo de Escritores