Hoy agradezco los dones que tu mano me das, gran Señor,
que en mi ser pusiste este arte divino:
el verbo que seduce, el verso que fascina,
la poesía que incendia y enciende cada travesía.
Desde niño me diste el don de la conquista,
y hoy, a mis ochenta, su fuerza no mengua.
Cada musa que pones ante mí y en mi camino ardiente
cae rendida en pocas horas, entregada y valiente.
No sé si es suerte, magia o ciencia divina,
pero mi arte casanova poco esfuerzo precisa.
Con palabras dulces, tiernas y sexuales,
despierto en ellas sus deseos más carnales.
Agradezco al universo este poder innato
de endulzar almas y encender cuerpos en llamas,
de hacer brotar en panales el elixir dorado
y escribir versos que se graban en sus camas.
Mujeres de todas edades, viudas y sensuales,
maduras y jóvenes con ansias calladas.
Hallo en sus ojos el hambre de ser deseadas,
y en mi poesía encuentran sus almas saciadas.
Gracias, Señor, por este arte bendito,
que lleva amor, placer y vida en cada escrito,
que une almas y cuerpos en un solo grito
y deja, tras el éxtasis, un latir infinito.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























