Por: Pablo Iván Corona Pillado
Para muchos, eres el alma mater, puesto que son consubstanciales a ti. Eres su madre, dado que beben de tu leche. Ellos están sujetos a tu providencia, así que jamás saldrán librados de tus tejeduras estructurales. Hacedora has sido tú de la estructura de la cual ellos son. No están dispuestos a ayunar de tu leche; la razón, solo son conscientes del orden que has construido, y que aceptan (felizmente). Y lo que es peor, se regocijan de que tú, Universidad, eres su madre. Unos más sin embargo no son consubstanciales a ti, Universidad, por lo que ni siquiera beben de tu leche estructural. Tus hijos desdeñan a «esos más» que no son constituyentes de tu ser.
Desde soberbia hasta vanagloria, ¡vaya!, esos dos vicios les caracterizan, y no hacen sino encarnarles. Ontológicamente, están hermanados, puesto que tus hijos y tú están compuestos de substancia astral. Universidad, eres su maestra, pues riges con fundamento en la ley y el destino; en efecto, no hacen sino embriagarse con base en estos dos instrumentos de tu gobierno. Porque la leche es tu gobierno, es de concluir que jamás ayunarán de la ley y el destino. ¡Embriagados están de tus instrumentos de señorío!
Yo, en cambio, vengo de lo alto. Soy de la simiente espiritual. Mas a la estructura universitaria del alma mater he caído. ¡Soy una semilla que está atrapada en la podredumbre del alma mater! Si obtengo mi título, considérese que no era de la Universidad, sino que estuve en esa morada. En el presente, aborrezco al alma mater. Superior soy al alma mater y a sus vástagos, puesto que ellos son substancia astral, pero yo soy espíritu. De cierto, toda substancia pneumática, o espiritual, es inferior a la astral. Estoy en la estructura tuya, Universidad, pero no soy de ahí. Soy ajeno a tu tejedura providencial.
Allógenes, el extranjero: aquel que no es de tu estructura. ¡Oh, así me llamo! Tú, alma mater, mi madre patria no eres. Yo, Allógenes, estoy en tu estructura sistémica. De paso estoy en aquella podredumbre. Ni de España ni de Andorra ni de Filipinas he de ser extranjero, sino de ti. De tu generación no he de ser semilla. ¡En efecto, semilla soy de mi Madre Patria! Yo, Allógenes, he de aborrecer tu país; de cierto, estoy ahí, mas no soy de ahí.
Hermanos he engendrado. ¡Oh, la candela no he de esconder! La tengo, sí, mas a ellos la coloco para que su luz vean. Aluzados no son, sino la luz misma son. Mis hermanos son las luces. De cierto, de cierto, ustedes, hermanitos míos, les estimo. ¿Y qué creen? De la estructura del alma mater no son; extranjeros son de ella. Yo, Allógenes, les estimo bastante, pues de aborrecimiento carecieron al colocar yo la candela. Hermanos, bienaventurados ustedes sean, y buen paso den por la Universidad, el lar de podredumbre provisional. Amén.
Pablo Iván Corona Pillado (Ciudad de México, 16 de junio de 2003 -), es un estudiante de la licenciatura en Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Propuesto a explorar la relación entre la filosofía y la gnosis, pero cuyo interés principal versa en el estudio del gnosticismo cristiano, hermético y judío. Además, ha procurado examinar temáticas de índole social.































