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Ángelos, el arte de soltar

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No te aferres, Ángelos, la vida es un río,
un flujo constante, un susurro que va,
nada es permanente, ni el oro, ni el frío,
ni aquellos que juran que siempre estarán.
Las manos vacías sostienen el cielo,
los ojos llorosos la verdad podrán ver,
perder no es más que un cambio de juego,
un golpe, un susurro que te hace crecer.

En las cremas robadas, la furia, el castigo,
las voces que gritan temerosas de soltar,
yacen las sombras de aquellos que no han entendido,
que el alma no es propia si teme entregar.
Yo tuve un chivo, mi amigo más sincero,
corría libre en el campo, reía sin cesar,
pero el destino, en sus manos un misterio,
me enseñó a soltarlo, a dejarlo marchar.

Así que no temas, Ángelos, si algo se pierde,
quizás lo perdido sea encontrado tras el mar,
y si nunca vuelve, no dejes que el miedo te muerda,
es solo algo perdido, que enseña a valorar.
No llores por mí si el tiempo me lleva,
aférrate solo a lo que no puede expirar,
lo eterno, lo puro, lo que ni la muerte lleva,
lo que permanece, lo que sabe amar.

Desapégate, Ángelos, suelta mis manos,
el amor más grande sabe cuándo partir,
no quiero tus lágrimas, no quiero que te ancles
a este mundo fugaz que te enseña a sufrir.
Vive ligero, como hoja que al viento danza,
el desapego es un arte que te invita a seguir,
tarde o temprano, te dará la esperanza,
la libertad de vivir, la paz de fluir.

Aprende de las estrellas, tan lejanas y solas,
que brillan persistiendo en la vasta oscuridad,
su luz viaja siglos para tocar nuestras almas,
enseñando que el brillo propio nunca ha de cesar.
Como río que serpentea por valles y montañas,
arrasando con lo viejo, acogiendo lo demás,
sé agua que adapta, que transforma y acompaña,
sin aferrarse a la orilla, sin miedo a la inmensidad.

Recuerda que cada despedida es un preludio,
un inicio disfrazado que invita a explorar,
nuevos mundos, nuevos sueños, latidos en el vacío,
historias que nacen cuando aprendes a soltar.
Así que no temas, Ángelos, al ciclo sin fin,
a las puertas que se cierran, a las que se abrirán,
porque en cada final se esconde un comienzo sutil,
y en cada pérdida, una oportunidad.

Y cuando el sol se oculte y la noche caiga,
cuando sientas que el camino es demasiado gris,
mira hacia adentro, donde la luz nunca falla,
donde el amor más grande te espera para decir:
“No te aferres a lo efímero, vive, ama,
deja que cada momento fluya y resplandezca aquí,
porque en el arte de soltar está la trama
de una vida plena, de un espíritu libre y feliz”.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamorales