Por Salvador Calva Morales
Puede que mis pasos no hayan sabido acompasarse a los tuyos,
que mis intentos fueran pequeños frente a lo que exigía quedarme.
Aun así, hubo un cruce de caminos que me tocó la vida,
un lugar en tu tiempo donde existí,
aunque mi nombre solo fuera un susurro pasajero.
Compartimos un tramo que no necesitó promesas largas
para dejar profundidad.
No tuvo duración suficiente para llamarse eterno,
pero sí la intensidad necesaria
para transformar algo dentro de mí.
Hay imágenes que no aceptaron el desgaste de los días,
instantes que se aferraron con firmeza,
como si hubieran encontrado hogar en mi interior.
No desaparecen,
solo cambian la forma en que me visitan.
A veces regresan cuando todo está en calma,
cuando la noche parece escuchar lo que pienso.
Se presentan sin ruido
y me recuerdan la fuerza con la que aposté
por una permanencia que parecía indiscutible.
Hoy no lo nombro pérdida ni fracaso,
sino aprendizaje grabado en silencio.
Porque hubo un momento en que lo sentí absoluto,
y esa manera de sentir
nadie podrá borrarla de lo que soy y siento.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























