Por Salvador Calva Morales
Atrápame en el borde del instante,
donde el pulso se vuelve promesa
y la noche aprende a escucharnos.
Que mi nombre se derrame en tu silencio
como una llave que abre la luz.
Ámame sin prisa ni refugios,
desvísteme de miedos y de horas,
haz de mi sombra un territorio tuyo.
Que haya una pausa en el tiempo
para que el deseo se pronuncie despacio.
Toca cada uno de mis recovecos,
como quien explora un mapa secreto,
besaré tu escasez y tu abundancia,
hasta que el latido nos nombre a ambos
en una sola llama compartida.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























