Por Nancy Almassio (Argentina)
—Epitafio para nuestro amigo Dany Dharma—
Descansa Dany Dharma,
poeta del alma y sembrador de luz.
Tu palabra fue puente entre la razón y el espíritu,
tu risa, un refugio de amistad verdadera.
En Puebla y en la vida has dejado huellas de paz,
y en quienes te abrazamos, la certeza
de que la eternidad también se escribe con versos.
Para un poeta, versos para recordarlo. La poesía, una vez más y siempre, es la forma del lenguaje para llegar a la profundidad de las emociones. Hoy, que mi alma siente que echará de menos las risas y sonrisas de nuestro único Dany, son los versos que me permiten tomar la palabra para despedirlo hasta el momento del reencuentro.
Los momentos compartidos con nuestro poeta Dany Dharma me llevan a transitar las calles de la bella Puebla, a recorrer el Centro Histórico y a recordar los sabores del restaurant “La Margarita” donde aún retumban las risas de sus interminables relatos que —ahora comprendo— recreaba con el objetivo de hacer felices a sus amigos.
La poesía, este espacio de libertad, me permite, con la misma brevedad del paso de la vida a la eternidad, dejar un testimonio de lo que ha sembrado Dany en los que lo conocieron: paz.
Querido Dany, hasta siempre. Descansa en paz.
Nancy Almassio es poeta, educadora e investigadora argentina.





























