
Baubo, irreverente y sabia en el vientre,
sacudes la pena con risa sin red.
Mostrando tu vulva, quebraste el silencio,
y hasta Deméter rió por tu sed.
No eres doncella, ni musa, ni sombra:
eres la matriz que sabe decir,
que gime en la danza, que grita en el juego,
y enseña que amar es también reír.
Tu cuerpo es mensaje, tu gesto es el rito,
con labios abiertos como una oración.
No hay pudor que aguante tu carcajada,
ni dios que resista tu vibración.
Oh Baubo, maestra de lo prohibido,
tu templo es el cuerpo sin culpa ni ley.
Contigo aprendemos que el gozo es un arma,
y que el alma se cura en su buey.
Bendita seas tú, diosa indecente,
que entre piernas abres la eternidad.
Tus gestos nos salvan del juicio y la escarcha,
tu nombre: placer con identidad.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























