Cierra tus ojos,
mira hacia adentro,
quizá veas de verdad el sendero oculto,
donde cada paso es una nota
en la melodía del alma.
La ceguera, maldita compañera,
engaña como lo hace el reflejo
del retrovisor empañado,
o la superficie del lago
revuelto por el viento.
Es en lo opaco donde nace la claridad.
Mira sin parpadear,
cada segundo en ese mundo
es una eternidad de las que no vuelven,
un instante suspendido,
como el susurro de un sueño
que aún no hemos vivido.
Las distracciones de fuera
son réplica de las que se producen
en nuestro interior,
como bucles que reverberan
en el vacío de nuestras sombras,
pues lo externo siempre responde
al caos que nos habita.
En la quietud encontrarás
la verdad que te esquiva,
el susurro que silencia
el bullicio de lo ajeno.
Es ahí, en la profundidad,
donde el ser por fin despierta.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























