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Capacidades humanas y alfabetizaciones múltiples

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Por Nancy Almassio (Argentina)

Introducción

Según Aristóteles, hemos sido diseñados para vivir en comunidad y alcanzar la felicidad mediante la virtud y el uso de la razón. Eudaimonía es un término griego comúnmente traducido como felicidad, bienestar o vida buena; también se ha propuesto “florecimiento humano” o “prosperidad” como su traducción más precisa. Considerando estos postulados del pensador griego, la educación o quizá sea más acertado decir, las “alfabetizaciones” como experiencias del aprender humano, deberían propender a desarrollar las capacidades necesarias para el logro de este bien social: la felicidad.


Si la eudaimonía era el estado de mayor bienestar humano y el objetivo a alcanzar por todos los hombres, así como preocupaba a la ética antigua, hoy también debería preocuparnos. Los componentes para alcanzar ese bienestar que nos genera el estado de felicidad podrían consistir en bienes intangibles como la virtud, la paz, la libertad, la salud, la verdad, la belleza, el conocimiento; o, por el contrario, bienes materiales como la riqueza. En este mundo contemporáneo, la virtud y la razón se encuentran en permanente tensión. ¿Cuál es el camino para alcanzar la felicidad? ¿Una vida buena es una experiencia de florecimiento humano (aprendizaje) o la prosperidad (conquistas materiales)?


Capacidades humanas: entre lo innato y lo adquirido


Si nos pensamos como sujetos complejos y consideramos las múltiples dimensiones del hombre: intelectual, emocional, física, comunicativa, cultural, espiritual y social, tal vez, nos encontremos enumerando los verbos del diccionario para enunciar las capacidades humanas: abrazar, amar, aprender, argumentar, caminar, cantar, comprender,construir, crear, crecer, cuidar, enseñar, escribir, escuchar, extrañar, hablar, leer, respetar, trabajar, etc.

Acerca del alma, es un tratado filosófico donde Aristóteles afirma que “el alma es la forma de un cuerpo natural que tiene la vida en potencia”. Esta idea nos invita a comprender que las capacidades humanas son disposiciones innatas que requieren actualización mediante la experiencia y la educación. Al nacer, respiramos, abrimos los ojos y nuestros sentidos funcionan como un traductor de las tradiciones de la vida humana. Escuchamos voces, nuestra piel siente el roce de otras pieles y así, vamos creciendo, madurando y desarrollando nuestras capacidades humanas que nos acompañarán en nuestro camino de vida.


Por su parte, Martha Nussbaum (2018) amplía esta visión al señalar que las capacidades humanas no son simples habilidades internas, sino libertades y oportunidades para actuar en contextos sociales, políticos y económicos. Este enfoque nos recuerda que las capacidades humanas no se despliegan en aislamiento, sino en relación con el mundo y con los otros. Como expresábamos, al momento de nacer, pero también desde antes, desde el momento de la gestación, formamos parte de una existencia humana y social que nos ofrece contextos que proponen experiencias que enseñan y educan.


Alfabetizaciones múltiples: experiencias que expanden la vida


Considerando a la alfabetización como un proceso continuo de ejercicio del derecho de eudcación de las personas, hablar de alfabetizaciones múltiples (Bergomás, 2008)implica reconocer que cada experiencia vital puede convertirse en una forma de apropiación, ampliando nuestra percepción y nuestra capacidad de actuar. Así, a través de las distintas experiencias que se nos ofrezcan a lo largo de la vida, adquiriremos alfabetización corporal, tecnológica, musical, emocional, científica y poética, entre tantas otras formas. A partir del concepto de alfabetizaciones múltiples estaríamos planteando una superación de alfabetización como acceso a la cultura letrada, sino que estaríamos ampliando este proceso al desarrollo de capacidades de interpretar y producir mensajes con otros lenguajes, de realizar la lectura crítica de los mismos y la posibilidad de resolver problemas y situaciones en todas las instancias de la vida, siempre con el propósito de alcanzar la felicidad.


Desde esta perspectiva, las alfabetizaciones múltiples, constituyen puertas hacia la expansión de las capacidades humanas, pues nos permite integrar lo innato con lo adquirido en experiencias totalizantes. Por ejemplo, la alfabetización poética (Almassio, 2026) consiste en aprender a leer y escribir poesía como un viaje que atraviesa la intimidad creadora, la materialidad del libro y la socialización de la voz. El camino de la educación permanente nos permitirá ir descubriendo las capacidades humanas y una pedagogía para lograr las alfabetizaciones múltiples.


Educación permanente y vivencias totalizantes


La educación permanente para la UNESCO es un proceso continuo, inclusivo y vitalicio que abarca todas las edades, niveles educativos (formal, no formal, informal) y espacios de aprendizaje. Su objetivo es fomentar el desarrollo personal y la adaptación a los cambios, basándose en la integración del aprendizaje a lo largo de toda la vida. Estamos entonces, ante un proceso continuo de actualización de las capacidades humanas que nos invita a pensar la alfabetización como un camino hacia la plenitud: un modo de vivir con dignidad, libertad, creatividad y comunidad. Debemos asumir, cada uno desde nuestro rol en la sociedad, un posicionamiento activo de enseñante, de alfabetizador de la vida.

Conclusión


Si Aristóteles concebía la eudaimonía como el fin último de la vida humana, hoy podemos afirmar que las alfabetizaciones múltiples constituyen el puente hacia ese florecimiento y prosperidad. Al expandir nuestras capacidades innatas mediante experiencias de aprendizaje diversas y permanentes, nos acercamos a una vida buena que integra virtud, conocimiento y libertad. La educación, entonces, no es solo transmisión de saberes, sino la construcción de un horizonte de felicidad compartida, donde las distintas “alfabetizaciones” abren nuevas posibilidades de humanidad y comunidad. En tanto y en cuanto, estemos “inmersos”1 en contextos alfabetizadores podremos desarrollar nuestras capacidades humanas para ser ciudadanos de una sociedad cada vez más vivible, no por sus condiciones materiales, sino por las creadas en el marco de las virtudes de quienes la conformamos.

Nancy Almassio es educadora, investigadora y poeta argentina.

  1. Pedagogía de la inmersión (Almassio, 2026) concepto desarrollado en la artículo “Alfabetización poética desde una pedagogía de la inmersión” publicación del 22/02/26 en el portal Sabersinfin.com. ↩︎