Me encanta tu voz, que en alma resuena,
despierta mis neuronas adormidas.
Llena de inquietud, mis venas serenas,
y trae alegría a penas vencidas.
Tu voz es caricia en rimas calladas,
bálsamo que alivia mis desdichas.
Es el faro que guía mis jornadas,
llena de esperanzas, a veces perdidas.
Mis penas transformas con tu dulce canto,
tu voz es refugio en tormenta dura.
En tus susurros, hallo el encanto.
Llenas de alegría mis amorosas locuras,
tu voz es amor, esperanza y manto.
que cubre mi amor, de ventura.
Enrique Canchola Martínez
Juno 27 de 2025 EC39






























