Voz de mi mente, que en susurros canta,
clamando por tenerte eternamente.
Mi corazón, que latido se agiganta,
al encontrarte en sueños, dulcemente.
Entre mis brazos, anhelo profundo,
serás mi refugio en noches de calma.
Amor eterno, más allá del mundo,
tu esencia graba en lo hondo del alma.
Tu voz resuena cual eco divino,
uniendo dos almas en un destino.
Eres mi guía, mi faro, mi signo.
Voz que ilumina mi sendero vivo,
donde te encuentro, amor sensitivo.
Eterno serás, mi amor divino.
Enrique Canchola Martínez
Juno 27 de 2025 EC38




























