A la par de tus lágrimas,
el agua secreta llovía y llovía,
como si en cada gota desvelada
latiera la memoria de lo eterno,
una correspondencia sutil, invisible,
donde la arena se modela
al compás de lo que somos,
sin que el viento lo sepa.
Pretensión de zambullirse en el otro,
como si en el roce de la piel,
se desvelaran los secretos del universo,
sin profanar lo ajeno,
respetando la frontera de los sueños,
donde mi sombra y la tuya
se rozan sin confundirse.
Y en ese cruce de destinos,
quedamos suspendidos,
partículas entrelazadas en silencio,
sin invadir lo que nos hace únicos,
sin perder el misterio de ser
lo que nunca se nombra
pero siempre se siente.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























