Por: Abel Pérez Rojas
Indolente sería si callara,
si fingiera no oír las voces ahogadas,
pero cada reminiscencia me atraviesa,
soy testigo del dolor y del amor
que piden ser nombrados en la oscuridad.
El sufrimiento me mira de frente,
lo reconozco como hermano,
como fuego que pule la esencia
y enseña al alma a sortear
las brasas del desvelo.
Miro de frente al tirano,
camino entre sus sombras con certeza,
pues en el centro del miedo
la libertad se pronuncia
como relámpago que no se somete.
Entre multitudes alineadas elijo el margen,
la senda donde la obediencia se disuelve.
Respiro sin careta ni bandera,
porque el alma solo florece
cuando se atreve a ser distinta.
En la suma cero hallo el comienzo,
la rendija por donde asoma la conciencia.
Florece la rebeldía del alma,
esa que no marcha ni obedece,
pero construye un mundo desde adentro.
Indolente sería si callara,
pero aquí estoy hablándote al oído
y mirándote de frente.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























