El día 21 de enero de 2025, día 2 del segundo mandato de Donald Trump, el diario de circulación nacional, Reforma, publicó el siguiente titular en la primera plana ”Decreta narco guerra; amaga con aranceles”, sobre una foto del mandatario sosteniendo una de las múltiples órdenes ejecutivas que firmó horas después de haber asumido el mandato presidencial.
La noticia no fue tal, porque no tuvo nada de novedoso. Se trató de la mordida prometida por meses de ladridos en campaña del Presidente republicano. Sus discursos de campaña dieron motivo a interminables análisis y opiniones; muchos dando motivos para creer en la amenaza de ofensiva arancelaria, en esta nueva guerra “comercial”. Trump cumplió sus promesas y ha puesto en marcha los primeros bombazos.
Y basta con poner en marcha el ataque para empezar a ocasionar estragos. A diferencia de las balas y misiles que dañan al contacto, los comunicados y actos de autoridad trascienden desde su contacto con la realidad, no con el objetivo al que se apuntan. No se necesita la efectiva imposición de un arancel para empezar a afectar el mercado mexicano.
Una semana después, aún sin concluir el mes de enero, se empezaron a ver efectos de lo ocurrido el 20 y 21 de enero de 2025; cómo cuando el mar retrocede antes de estrellarse una gran ola contra la tierra. La sección de Negocios del Reforma del día 29 de enero de 2025 reporta la decisión de General Motors de reubicar a EUA ciertos procesos de producción de sus vehículos. ¡Bum! Apenas se disparó, no ha llegado el disparo y ya se tienen las primeras bajas.
Si Usted, amable lector, está a la expectativa de alguna vacante en el sector automotriz, especialmente en armadoras que destinan su producción al mercado norteamericano; seguramente, notará ciertos cambios en las oportunidades ofertadas. De menos, muchas contrataciones se pondrán en pausa, debido a que menos trabajo requiere menos personas. Claro, como la ola, empezará con un sutil retroceso.
México es un importante productor en la industria automotriz; su mano de obra es barata, preparada y competente y su posición geográfica es privilegiada. Definitivamente, la posición de México entre el Atlántico y el Pacífico le da una vocación de ensambladora que concentra, arma y transporta productos al voraz y vocacionalmente hambriento mercado Norteamericano. Por ello, muchas marcas tienen armadoras en México; tanto GMC (EUA), como VW (Alemán) o Toyota, entre otros. Es simplemente conveniente y el TLC facilitó explotar tales condiciones.
Por su parte, en Estados Unidos de América, el diseño de su infraestructura civil privilegia de sobremanera el uso del automóvil, un símbolo de su añorada libertad, en beneficio de un insaciable mercado explotado por su industria automotriz. En ese contexto, el anuncio de GMC no es menor; de menos, significa que se limitarán contrataciones y plazos laborales en México, desviando y, de menos entorpeciendo, una cadena productiva de sumo beneficio a ambos lados de la frontera. Si bien su Directora Ejecutiva, Mary Barra, habló de tener varias opciones para ajustar y responder a las circunstancias, lo declarado y firmado por Donald Trump pone en entredicho muchos planes y expectativas. Insisto: ¡Bum!
Se recomienda consultar:
https://www.reforma.com/edicionimpresa/aplicacionei/Pagina.html?seccion=primera&fecha=20250121
https://www.xataka.com.mx/automovil/general-motors-elimino-800-empleos-su-fabrica-ramos-arizpe-mexico-culpa-suv-electrica-honda
https://expansion.mx/empresas/2025/01/28/general-motors-analiza-produccion-mexico-estados-unidos
https://www.motorpasion.com.mx/industria/general-motors-se-llevaria-produccion-mexico-a-estados-unidos
Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano






























