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Revelación

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La semilla pare venciendo la resistencia
de la tierra húmeda,
gime la entraña antigua del barro,
responde la raíz con su danza ciega
y se traza un pacto en la sombra:
morir es la forma de nacer.

Aprovecha para sí la fertilidad
de los oportunos nutrientes,
sabe su linaje,
se alimenta de la memoria mineral
y del susurro de lombrices
que saben del tiempo y su alquimia.

Asciende con el magnetismo omnipresente,
no tiene alas, pero vuela,
le basta el sol que imagina
y el latido oculto de los astros.
No quiere testigos,
le basta saberse fiel al ascenso.

Hace reverencia a su señoría,
al relámpago callado que la impulsa,
canta para sí con voz de savia,
un mantra que pocos escuchan,
pero que el viento traduce
al idioma de los iniciados.

Las miradas profanas quedan ajenas al misterio,
porque son insensibles al parto
y al silencio que gesta las formas.
Solo los ojos del alma
pueden ver florecer
el secreto que rompe la cáscara.

La vida crece, florece,
besa el éter con sus pétalos,
y en cada brote que estalla
hay una oración meticulosa.
Ser semilla, ser milagro,
ser testigo del todo revelado.

Abel Pérez Rojas #Abelpérezrojaspoeta