En el verde pastal
donde florecen las hojas.
Las alas rojas de la paloma
se mecen tiritando de emoción.
Las palmas y las brisas,
cantan sus ecos bajo las nubes,
que se pierden en las risas,
escondidas en el horizonte,
del corazón ardiente.
El viento mueve la alegría,
escondida en la pradera,
en espera del vino,
del apasionado labriego.
El sol se prende en los llanos
y la luz de los ojos,
dan vida a los labios hambrientos.
La paloma libando del vino,
muestra su alegría recóndita,
y aparece el azul del cielo
en su turbado pecho.
Enrique Canchola Martínez. 8 de diciembre 2023































