Por: Pablo Iván Corona Pillado
La segregación es la separación deliberada de grupos sociales. Ciertamente, la segregación es producto de una intencionalidad. Dicho fenómeno se encarna a través de valladares físicos, p. ej., muros, avenidas, calles, etc. Cuando los sujetos padecen este proceso, quedan a al margen del ámbito económico; y más todavía, si tales están racializados, su movilidad social se ve mermada. Por ello, es posible establecer una conexión entre los límites segregadores y el racismo.
Daré un caso paradigmático, a fin de ofrecer un contenido al interior de la presente respuesta. Ciudad de México es una urbe que porta un límite segregador, el cual ha ocasionado estragos —no muy felices— en la movilidad social de un sector de la población capitalina. Cabe adicionar que dicho límite ha instituido un proceso de racialización en nuestra urbe. He de hablar de Calzada de Tlalpan. Dicha vialidad atraviesa (de norte a sur, y viceversa) estas alcaldías: Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc y Tlalpan. Sus dos principales líneas de transporte pertenecientes a la Red de Movilidad Integrada son las siguientes: la Línea 1 (Tasqueña – Xochimilco) del Tren Ligero y la Línea 2 (Tasqueña – Cuatro Caminos) del Sistema de Transporte Colectivo.
La faceta segregadora de Calzada de Tlalpan es bien evidente, porque establece una separación entre el Poniente y el Oriente de Ciudad de México. Sin embargo, la vialidad ha pasado desapercibida por los científicos sociales, pues no han dado a conocer la merma que ha causado en relación a la movilidad social. Es sabido que la zona Poniente concentra gran parte de la riqueza económica de Ciudad de México; mientras que la zona Oriente únicamente aporta el capital humano que ha de mantener la riqueza de su opuesto. Así que no es de extrañar que las alcaldías que se hallan al oriente de Ciudad de México padezcan de un proceso gradual de racialización y segregación socioeconómica (Iztacalco, Iztapalapa, Xochimilco, etc.). De cierto, hay colonias —en el Poniente— víctimas de estos dos procesos perjudiciales (p. ej. Mixcoac, Nonoalco, Tacubaya, etc.), no obstante, las hay otras cuya solvencia económica es bastante alta (Nápoles, Águilas Pilares, Hipódromo Condesa, Roma Sur, etc.). La composición socioeconómica del Poniente, digámoslo así, es más heterogénea, en suma.
Calzada de Tlalpan, como límite segregador, también ha causado estragos en el diseño de la Movilidad Integrada de CDMX. Un análisis sobre el Sistema de Transporte Colectivo dará luz sobre dicha afirmación. La Línea 12 (Mixcoac – Tláhuac) tiene una mayor cantidad de conexiones (en dirección Mixcoac) a partir de Ermita, estación localizada debajo de Calzada de Tlalpan. Asimismo, la Línea 9 porta un número substancioso de conexiones (en dirección Tacubaya) a partir de Chabacano; es de saber que dicha estación también se encuentra a la altura de nuestra vialidad segregadora. El número de interconexiones que hay en un determinado punto de la Movilidad determina el grado de importancia que se le otorga a un sector de la población. Si existe una mayor libertad de tránsito, el sujeto es capaz de hacerse de un libre desenvolvimiento; pero si esta libertad es obstaculizada, queda claro que su desarrollo se verá mermado. El segregado es, pues, el que no tiene una adecuada red de movilidad integrada, una que facilite la concreción de un proyecto de vida.
La separación entre el Oriente y el Poniente ha sido consonante al fenómeno del racismo, pues las personas de tez morena sí que son representantes de la primera zona, y ello es evidenciado en los recursos multimedia que se han hecho. Por ejemplo, Los Reyes del Oriente es una serie que fue filmada en Iztapalapa, una de las alcaldías que ha sido víctima de Calzada de Tlalpan. Los personajes de nuestra serie son víctimas de violencias varias, extorsiones, pobreza, etc. En realidad, ellos solo son una proyección del iztapalapense promedio. Chicuarotes es un filme, y su trama es parecida a la de la serie antedicha, mas toma lugar en Xochimilco, otra alcaldía que se halla al oriente de Ciudad de México. Los personajes de este filme también transcurren por problemas asociados con la segregación, por lo que su trama sí refleja la crudeza de un tejido social roto. Ahora, lo que hermana a estos dos recursos no solo es el fenómeno de la segregación, sino también la racialización. Es pertinente saber que sus personajes son de tez morena, y no es extraño este hecho, dado que la mayoría de iztapalapenses y xochimilquenses se asume con base en la tez antedicha. Véase, por tanto, que la película asocia —y de forma acertada— la segregación social con el racismo hacia el sector de la población de tez morena.
La población de tez morena, proveniente del Oriente, es víctima de la faceta segregadora de Calzada de Tlalpan. Iztapalapenses, xochimilquenses y compañía tienen obstaculizado su libre desarrollo debido a que el capital económico de Ciudad de México está concentrado en el Poniente: entonces, si quieren acceder a una movilidad social, fuerza es que laboren en los centros de trabajo que hay en esta zona. A efectos de una sociedad racializada, el sujeto de tez morena es un problema, pues se le reduce al no-ser, la segregación; tiene la creencia de que «el moreno» es, ha sido y será un blanco de la precariedad económica. Por ejemplo, al que es de tez morena no se le ve percibiendo un salario alto. A esto añádase la violación a su libertad de tránsito. El Oriente sí que dispone de interconexiones al interior de la Movilidad Integrada, aunque su cantidad es menor en comparación con las que existen en el Poniente. El que es de tez morena porta opciones más limitadas de Movilidad Integrada en caso de que quiera acceder a un trabajo, verbigracia.
La respuesta a la pregunta es no: No es ético que los espacios públicos porten límites segregadores, encarnados ora en avenidas, ora en calzadas, ora en muros. La institución deliberada de esta clase de estructuras pronuncia procesos de racialización ya existentes. Y lo que es peor, evita que el racializado acceda a la movilidad social, pues el orden que establece el valladar segregador vela por su nulidad de entrada con el capital económico. Es curioso, porque los acumuladores de riqueza requieren al sector de tez morena, pues constituyen un corpus de capital humano; y sí, le ofrecen empleo, aunque procuran que los valladares que dividen ambos sectores estén muy bien definidos.
Pablo Iván Corona Pillado (Ciudad de México, 16 de junio de 2003 -), es un estudiante de la licenciatura en Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Propuesto a explorar la relación entre la filosofía y la gnosis, pero cuyo interés principal versa en el estudio del gnosticismo cristiano, hermético y judío. Además, ha procurado examinar temáticas de índole social.



























