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Entrevista a Félix Loiácono: «La poesía es tomar lo que uno dice normalmente y ponerle belleza”

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Félix Loiácono y Nancy Almassio.

Félix Loiácono (Buenos Aires, 1961) Docente, poeta, letrista y murguero. Su labor como poeta se desarrolló en el Carnaval de Buenos Aires, en distintas agrupaciones. Actualmente lo hace en “Garufa de Constitución”. Realiza talleres de Murga porteña en instituciones de la Capital Federal y del interior. Recibió numerosos premios, entre ellos Primer Premio Letra de Tango en el Certamen Homero Expósito, (2016, Academia Nacional del Tango), con su letra “Grupo Comando”. En 2019 y 2020 recibió el 1ª premio en el Festival de Tango de Boedo, con sus letras “Lejos del cielo natal” y “Semáforo”. En 2018, lanza “Murgueras intenciones, Glosas y Canciones desde el Carnaval porteño”. En 2023 “El Obelisco en peligro” es seleccionado para formar parte de la Antología “Yo te cuento Buenos Aires IX” editada por la Legislatura de CABA. En 2025 publicó junto a Fausto Arce, “Glosas encantadas”, Antología de poesía de Carnaval.

Nancy Almassio (NA): -En el año 2015, tu poesía Cuando roza mi mano resultó ganadora del primer premio en el IV Certamen Pleamar de poesía romántica organizado por el Centro Cultural Kem Kem. Dicha poesía fue elegida entre medio millar de obras de autores de más de veinte países del mundo. ¿Cómo te inspiraste para escribir este primer premio de la poesía romántica?

Félix Loiácono (FL): Si hay algo difícil en la vida de un poeta, es escribir un verso de amor. Porque desde “El día que me quieras”, que cantaba Gardel y que escribió Alfredo Lepera, hasta “Seguir viviendo sin tu amor” de Luis Alberto Spinetta o miles de canciones que hay en el mundo, pareciera que ya fue dicho todo. Entonces, si bien es difícil superar eso, traté de salirme de la “zona de confort” y salió esta poesía que, afortunadamente, fue premiada allá en Quequén. No sé qué les pasará a los demás poetas, pero a mí me pasa que hay determinados temas que son muy difíciles, porque todas las poesías escritas son todas lindas. Y cómo no tentarse de a veces hasta inconscientemente a robar alguna palabra. Así nació “Cuando roza mi mano”. Esa es la historia y el desafío de esta poesía de buscar combinaciones nuevas con las mismas palabras.

NA: En el portal de Centro Cultural Kem Kem se lee la siguiente reseña: “el escritor argentino Félix Loiácono ha ganado la cuarta edición del Premio Internacional Pleamar de la Poesía Romántica, distinguiéndose su poesía Cuando roza mi mano entre medio millar de obras entregadas. Es la primera vez en la historia de este certamen que un argentino logra que el premio se quede en tierras argentinas. A esta edición ha remitido poesías procedentes de España, Argentina, Uruguay, Venezuela, Ecuador, Perú, Paraguay, Brasil, Cuba, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Alemania, Israel, Estados Unidos, Canadá, Colombia, México, Suiza, Chile, Reino Unido y Croacia. Esta poesía ganadora, ¿tiene rasgos de lunfardo, tiene rasgos también de murga, de tango, es una fusión de todos los géneros en los que vos escribís o no?

FL: Y a veces es difícil irse del ADN propio de cada uno. Sí me parece que a veces uno le coloca su impronta. Yo nací en la ciudad de Buenos Aires, nací en el barrio de La Boca, un barrio muy carnavalero, en un barrio donde había inmigrantes, para mí cuando era niño, hace cincuenta años, era normal ir a comprar al almacén y que haya una “gallega” hablando con el almacenero que era italiano, más algún polaco, más nosotros que éramos argentinos. Esto se daba mucho. Entonces, este crisol se fue dando y uno lo va sumando a su ADN y también se refleja en lo que escribe. Por eso digo, yo soy medio “hincha” con esto de aprender. Yo siempre estuve ahí viendo, a ver qué hace, cómo escribe esto, y a veces, incluso con las nuevas generaciones, que uno dice, che, esto, este idioma, no lo entiendo. Siempre me peleo conmigo mismo para no caer en lo de, nuestros viejos decían esto no es música, o esto no es poesía. Hay que estar abierto, aprender, a ver qué me puede enseñar esto. Mirá cómo escribe de esta forma, mirá cómo escribe de esta otra. Me puede gustar o no, pero un poquito también ir discriminando qué hay. Así como una comida que uno dice, mirá, es rico o no me gusta tanto, pero ¿qué le puso? Mirá, le puso esto y lo otro. Entonces a mí siempre me parece importante eso, sumar, ¿viste? A lo que uno hace bueno, sumar, sumar, incorporar. ¿Por qué? Porque eso te alimenta y eso a la larga o a la corta se refleja en lo que vas a escribir.

NA: Vos sabés que te escucho y estoy comprendiendo cómo llegaste a la belleza de esta poesía. ¿Intuyo que anduviste ahondando en el sentimiento, en el amor, te focalizaste en la sutileza del “rozar”? Es una imagen muy hermosa, visual, táctil, pero también involucra todos los sentidos el roce de una mano. Lo estoy entendiendo porque cuando vos decís una palabra inmediatamente estás explicando, estás dando conceptos, estás profundizando, estás buscando palabras. Otilia Da Veiga, escritora y periodista, definió el lunfardo como “un vocabulario que se asienta sobre la escritura gramatical del castellano, pero que nació, en realidad, de la mezcolanza de las lenguas de la inmigración. O sea, nació ahí de esa mezcolanza de las hablas de los inmigrantes que describían vos. Pero vamos a otra pregunta. Félix Loiácono es poeta y letrista. ¿Qué diferencia hay, si es que existe hay alguna diferencia, entre uno y el otro?

FL: Es medio sutil. Cuando yo escribo una letra de una canción, por ejemplo, la hago con una estructura. Difícilmente les ponga música a las letras mías. Por ejemplo, dentro de mi murga, alguna vez hago un par de músicas, pero sobre todo el arreglador vocal es el que le pone las músicas. Yo se las doy con una estructura. Es decir, escribo la letra con determinados versos que se van repitiendo en esa estructura. La primera estrofa tiene una estructura, la segunda tiene que tener la misma, porque normalmente va a repetir la misma música. Después puede ser que haya otra o algunos versos para el estribillo. Puede ser que haya lo que llamamos un “puente” que no es ni la estrofa ni el estribillo, sino un rengloncito, un verso. Soy medio obsesivo con esto en la poesía del carnaval. No en la poesía, sino con las letras del carnaval. Nosotros, los carnavaleros, a diferencia de lo que puede ser, los cantantes cuyas canciones se escuchan una y otra vez, para los murgueros es sólo una vez. Nosotros nos subimos al escenario, cantamos, y después puede ser que con el tiempo nosotros la grabemos, dejemos plasmada esa canción, pero no es lo común. Los murgueros tenemos que hacer buenas letras y, por otro lado, conquistar a este público pasajero que está ahí viéndonos. Este, es un desafío. Debemos hacer que las canciones sean amenas sin quitar calidad a la letra. ¿Ameno qué quiero decir? Que la persona diga, ¿qué quiere decir esto? No sé qué quiere decir, pero a mí me gusta. Por ejemplo, cuando el querido Alfredo Lepera en su tango “Volver” dice: “yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno”. Podría haber dicho, llegué. Pero, la poesía es eso, es tomar lo que uno normalmente dice de una forma y ponerle belleza, decirlo de otra forma. En la poética del carnaval, en la letrística del carnaval, uno lo que tiene que tener en cuenta es lo que van a escuchar, porque quizá lo van a escuchar una vez. Aunque tratemos de dejar registro de nuestras canciones y podamos grabarlos o la gente venga a vernos varias veces, la primera vez tiene que ser algo que les deje un sabor con ganas de algo más. Eso en cuanto a la letra, a la letra de una canción. Yo también hago letras de otras canciones que no son de carnaval, de algunos tangos, de alguna zamba. Estas letras también tienen que tener una estructura, para que el músico pueda ponerle una música a esa letra. Si sucede al revés, que el músico me pasa una música analizo la estructura, los compases y ahí arriba escribo. Pero, cuando escribo poesía, ya es otra cosa. A veces la hago con estructura y a veces no. Si la poesía es para ser recitada, o leída, esta selección la hace el lector. La poesía no es tan efímera como la letra de la canción.

NA: Has ganado primeros premios por letras de tango y también has compuesto letras para Garufa de Constitución. Hemos visto que las murgas tienen su estandarte y hay muchas personas que integran las murgas. Entonces, podríamos decir que hay una cuestión de lo solitario en la escritura de una letra para el tango y algo social, más comunitario en la murga en el proceso de escritura y composición. ¿Podríamos hacer esa distinción? ¿La tarea del letrista de tango o del poeta es una escritura individual y solitaria y por el contrario, el letrista de las canciones de la murga lo hace junto a otras personas o el letrista de la murga también trabaja solo?

FL: Yo trabajo con un papelito. Agarro una hoja A4 que tengo acá y me pongo a escribir. Ahora sí estoy metiéndome más con la computadora. Si estoy escribiendo un cuento, por ejemplo, me meto más con la computadora, entonces ahí me sirve más. Pero si no, yo estoy con el papelito que llevo siempre encima. Papelito y birome. Si tengo un ratito, cuando estoy esperando el colectivo o el subterráneo, el metro, yo estoy ahí escribiendo y pensando. Otras veces estoy caminando, se me ocurre una cosa y enseguida la escribo. Quizás eso queda o quizás no queda, pero está ahí. Normalmente cuando hago la letra de una canción la hago con el papelito y la birome. Cuando es una poesía que ya no tiene tanta estructura, que es verso libre, es un cuento o un microrrelato, recurro a la computadora.

NA: En 2025, publicaste junto a Fausto Arce, Glosas encantadas, antología de poesía de carnaval, ¿Cómo recomendarías este libro? ¿De qué se trata Glosas Encantadas?

FL: En el carnaval porteño hay muchas cosas que se nos perdieron. Si hacemos una comparación con el tango, vemos que podemos escuchar grabaciones del año 1904 del querido Villoldo. Hay registros de tangos y también hay registros de literatura gauchesca de fines del siglo XIX como, por ejemplo, El Martín Fierro del año 1872. En el carnaval porteño hay millones de cosas que se nos perdieron. Germán Delgado de la Editorial El Hueco me propuso trabajar para dejar registro de la poesía del carnaval. Entonces hicimos una antología, seguramente incompleta, aunque incluimos murgas de Buenos Aires, Murgas de Mercedes, Murgas de Río Grande, hay de Murgas de Quilmes, Murgas de Avellaneda, de muchos lugares porque a nosotros nos interesaba dejar como una especie de foto transversal donde hay distintas poéticas. A todos los poetas les pasa, también a los murgueros que a veces escribimos, tenemos los archivos en la computadora y se nos borra. Entonces, hay que registrar para que no se pierdan. En el caso personal, considero que el registro sirve para valorarse uno, para poder mirar atrás y analizar nuestro recorrido y pensar si me gusta, si no me gusta, si quiero seguir por este camino.

NA: La escritura es un punto de partida para después ir perfeccionando, ampliando, profundizando y esta publicación que registra las letras de las murgas te permitirá difundir las poéticas murgueras. ¿Podrías leernos un fragmento de la Antología de poesía de carnaval?

FL: Sí, voy a leer una poesía de uno de los maestros nuevos de la poética, Pitu Frontera, un gran poeta de la ciudad de Buenos Aires. La murga del Pitu se llama Zarabanda arrabalera. Voy a leer de la pág. 47 de la Antología, una glosa de despedida.

Se va la murga

Se va la murga una vez más, se va y escapa.
Desnuda un velo de alquitrán como olvidando.
Se va descalza de princesa sin milagro.
Se va la murga una vez más, se va a su casa.

Se va la murga en su humedad de cucaracha,
en la ceguera de un poema de empedrados.
Perfuma inviernos en el cuello de mi infancia.
Se va la murga a mi niñez, se va alejando.

Se va porteña en las promesas de guirnaldas,
en las torpezas de apurarse los otoños.
Se va en el héroe de mi viejo, mis hermanas,
Se va en mi vieja y los domingos de sus ojos.

Se va la murga una vez más, se va y escapa
rompiendo su ala de gorrión y lentejuela.
Se va al paisaje de mi sur sobre la suela.
Se va la murga una vez más, se va, se va a su casa.

NA: ¿Es una glosa cuando se va a la murga, cuando se despide? ¿Hay una glosa de entrada y otra de salida?

FL: Exactamente, hay una glosa de entrada donde la murga se presenta y una glosa de retirada que es antes de la canción de retirada. Siempre se da esa estructura. Ale “Pitu” Frontera es para mí uno de los grandes poetas, no solo con respecto al carnaval, sino
uno de los grandes letristas de tango también.

NA: Para finalizar, ¿qué te llevas de esta entrevista?

FL: Esto es como cualquier espacio terapéutico. Cuando uno habla y uno piensa lo que hizo, entonces esto ayuda a reflexionar y a tener en cuenta lo que vamos haciendo. Entonces, para mí es importante esto, es que yo pude pensarme, pude transmitirlo. Ojalá que la gente que lo haya escuchado pueda plantearse, ojalá que haya picado en ellos la curiosidad para decir, che, me voy a meter en YouTube a ver qué onda esto de la murga
porteña, qué es, cómo son las poéticas.

Cuando roza mi mano
(1° Premio en el Certamen Pleamar de Poesía romántica, 2015)

Cuando roza mi mano sutilmente suceden aquelarres
Se revelan los misterios milenarios en tus turbios arrabales
Su epidermis de nubes y mis dedos embriagan tempestades
Cuando roza mi mano sutilmente hay aves en los mares.

Cuando roza mi mano casualmente se duermen las lechuzas
Hay olor a esperanza en los hospicios, hay vida sin excusas
Las estatuas tiritan mentirosas en cónclave de musas,
Cuando roza mi mano casualmente la luz es una intrusa.

Cuando roza mi mano impunemente el grillo escucha y calla
El rocío humedece los desiertos de arenas azuladas
Las estrellas fugaces se constelan en lenta retirada
Cuando roza mi mano impunemente es siempre madrugada.

Cuando roza mi mano tibiamente el miedo se acobarda
Las ballenas se cuentan los secretos de un sol bajo las aguas
Mi mirada que reza por su ausencia respira alivianada
Cuando roza mi mano tibiamente la nada es menos nada.

Nancy Almassio es maestranda en Formación Docente en la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE). Es profesora y licenciada en la enseñanza de la lectura y la escritura por la UNIPE. Hizo su tesis de licenciatura sobre la Enseñanza de la poesía en el nivel Primario. Se graduó de maestra en los Niveles Inicial, Primario, Secundario en Lengua y Literatura y Profesora en Educación especial con especialización en discapacidad intelectual en los ISFDyT N° 31 y N° 163 de Necochea, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Actualmente colabora con la revista literaria Filigramma en la redacción de entrevistas y conduce una de las emisiones de los martes del programa #Poesíaalasocho, ambos proyectos del Movimiento Internacional Científico y Cultural Sabersinfin y el Círculo de Escritores Sabersinfin, de Puebla, México.