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«Poética de la esperanza» de Nancy Almassio, poeta del optimismo

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Poética de la esperanza de Mirta Nancy Almassio, poeta del optimismo.
(VI Encuentro Internacional Sabersinfin, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024)

Eugenia Toledo Renner, Ph D. Independent Scholar
Chile / United States, 2024

Existe un vínculo poderoso entre la literatura y su contexto. Desde la contrariedad de las experiencias en este mundo, hay narrativas y poéticas que se levantan y nos proponen cambios, reivindicación o sentimientos importantes. En el contexto de la pandemia y el encierro se manifestaron muchos temas, sobre todo aquellos escritos por mujeres, que conformaron parte de la renovación de la literatura que florece en Latinoamérica.

Hoy los géneros han proliferado y constantemente trasgreden los viejos cánones. En Argentina y Brasil convive junto a los grandes escritores un panorama amplio, plural y polifónico de poetas. Son un crisol de voces a través de obras que entre el desborde y la mesura, presentan una profunda reflexión de la condición humana. La historia de la vida cotidiana, con especial énfasis en lo privado, incita a una cierta forma de lecturas, como ser un acto de escucha al interior.

Aquí me encuentro leyendo Poética de la esperanza, libro escrito desde la ciudad costera de Necochea, Argentina, por Mirta Nancy Almassio (Cuatro Vientos Editorial, Buenos Aires:2024). Nancy es una escritora con amplia experiencia en Educación además de estudios y conocimientos de Literatura. En el marco de la poesía tiene ya cuatro libros publicados. Es bastante activa en el ámbito de la cultura, desempeñándose actualmente como supervisora de educación primaria en la Provincia de Buenos Aires, distrito de Necochea.

De izquierda a derecha: Salvador Calva Morales, Nancy Almassio y Saile Villalobos. VI Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin.

Los textos que componen su libro Poética de la esperanza entregan una poesía que nos acerca a un discurso autorreferencial, en que la actitud positiva de la esperanza juega un papel fundamental en su universo. He aquí algunas notas acerca de este libro que me llegó, en un intercambio, de las manos de la autora durante nuestra visita al VI Encuentro Internacional de Sabersinfin en Puebla, México, mayo, 2024. Evento organizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en coordinación con Sabersinfin, organización que dirige el Dr. Abel Pérez Rojas.

La esperanza, palabra que va en el título del poemario, es un misterio abisal. Preguntarse sobre ella es tan complicado como preguntarse sobre el todo y la nada. Por mucho tiempo esta palabra fue dominio de la Teología. Hoy está “secularizada”. La verdad es que es uno de los misterios universales que pertenece a toda la humanidad. El mundo siempre ha sido incierto, entonces es casi obvio que “no siendo lo que podría ser” se convierta en preocupación poética y filosófica, pero por sobre todo preocupación humana. Es una espera cósmica y espiritual: algo que quiere ser. Esperar paciente o impacientemente el bus para ir a algún lado, no es lo mismo que tener esperanza. La esperanza va atada con un hilo a la historia.

Muchos escritores perdieron la esperanza después de las dos Guerras Mundiales en Europa. Los surrealistas, como Breton nombrado en el prólogo de este libro por su búsqueda de la libertad, se aliaron primero a la desesperanza y se arroparon de Existencialismo, Anarquismo u otras tendencias e ideologías. Por entonces corrían los años 1939 a 1950. Fue una época de traumatismo social y personal. De 1950 a 1970 se invierte la economía y florece un cierto optimismo fácil para ciertas personas. Durante la mitad del siglo XX y en este siglo XXI, comenzamos a vivir el desengaño posmoderno, las guerras y la incertidumbre. Otro trauma marcado por la violencia, el absurdo y la locura que han puesto de nuevo en jaque la vida humana. En la literatura latinoamericana se ha observado un cambio drástico. La teoría de los tiempos dice que hay que ser plenamente y ser uno mismo es esperarlo todo. Se incluyen la libertad y la felicidad, donde supuestamente se llegaría a un estado perfecto para el ser humano. El nuevo estado es un estado cósmico y de transformación completa: del aquel ser “el Otro” se va al “Somos en el Universo”. Todo se pone en cuestionamiento para reivindicarnos.

El teatro del absurdo de Sartre e Ionesco demostró la caída en su época junto a ciertas narrativas como las de Albert Camus con su obras vivenciales y pesimistas. Camus nos presenta de nuevo el mito de Sísifo y nos dice: “Si no hay esperanza, hay que inventarla”. Predicamento peligroso, esperar a lo mejor lo invisible o lo que no existe. Pero también dijo lo que cuenta es lo simplicidad y la amabilidad. Y agregó en otro escrito: No hay amor a la vida, si se vive desesperado. Debe haberse recordado de la esperanza. Sus palabras son introductorias para presentar esta reseña:

La esperanza, según lo leo en el libro de la poeta Nancy Almassio, busca conexiones y acierto. Busca definirse a pesar de ser intangible o invisible. Emily Dickinson dijo algo definitivo en aquellos versos que proclamaron: “La esperanza es una cosa con plumas que se instala en el alma, canta y nunca acaba”. A su vez, nuestra poeta escribe una referencia personal parecida en su poema Esperanza (p. 30):

En el silencio, / alza la voz para alentarte.
En los días fríos, / enciende una fogata.
En las tormentas, / busca un refugio.
En soledades, / hace florecer un jardín.
La esperanza es la que enciende
tu sol interior cada mañana
y te invita a celebrar la vida.

Nancy Almassio en la Feria del Libro de Buenos Aires. Mayo, 2024. Facebook.

Con estas palabras el sentimiento de lucha y de resistencia humana se levanta contra dragones y monstruosas sirenas, ganando todas las contiendas (Mañana, p.31). En su poema Himno al siglo XXI la poeta nos menciona “el palo enjabonado” que es una metáfora del esfuerzo, la lucha y las pruebas sociales y culturales que también encierran una batalla: Encrucijada. Acechan fieras allí abajo. / No podrás bajar, eternamente aislado. /…/ Somos un entramado de estaciones / y juremos con gloria vivir (p.43).

Esa batalla de las cosas reside también en la mente y el alma de la poeta, en su vida cotidiana, en su actitud ante la vida y más que nada en la poesía y el lenguaje. Es un proceso en que el factor tiempo juega un papel importante en la espera:

Si no llegan las palabras / Si no llegan las respuestas / Protestas /…/ Esperas / Si el tiempo se detiene / … / La espera insoportable / de una señal pequeña /… / Si no se escuchan las palabras / Si no se leen las respuestas / Esperas. / Comprendes (Conciencia, p.20). Este es el tiempo de espera, el camino hacia la libertad que aparece en los Manifiestos de Breton.

La mayoría de los poemas de Nancy están trabajados como si ella hubiera estado tejiendo. Sin duda, porque Penélope adquirió dimensiones individuales poderosas a través de los tiempos y ha llegado a ser una figura mitológica no atada a Ulises y los pretendientes que querían robarle las tierras de su esposo, pero una luchadora que resiste y quiere liberarse. Tanto es así que el cambio del personaje femenino de Penélope impulsó al escritor Samuel Butler, a fines del siglo XIX, a proponer que La Odisea fue escrita por una mujer, mencionando a una poetisa de Sicilia. El personaje de Penélope y su telar ha dado fruto de gran interés y variadas temáticas desde entonces. El tejido como texto y entretejimiento es precisamente uno de ellos. Lo último que conozco es el estudio de Margaret Atwood sobre la heroína perfecta llamado The Penelopiad (Penélope y el cuento de las criadas) que publicó en el año 2018, en Gran Bretaña, y que contiene poesía, coros y prosa, alrededor de Penélope y su drama.

Nancy Almassio, poeta argentina.

Nancy escribió a su vez el poema Tapices (p.41) de seis estrofas y cada una comienza en forma repetitiva el trabajo textil: Voy a bordar un sueño

Voy a tejer historias
Voy a remendar anhelos
Voy a pintar murales
Voy a coser inquietudes
Voy a zurcir los amores

Y en los versos finales del poema Tiempo de espera (p.40) leemos:

Tiempo de espera.
Se escuchan los cánticos.
Es empate.
Hasta el viento está en pausa.
En el partido de la vida,
Tú decides si ganas.

No es un partido de deporte, es la vida misma la que se juega y hay que ganar. Es una Penélope. Una leyenda edificante. Paciente, algo que llega hasta el final.

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Se podría decir que todos los poemas confluyen en una sola coherencia en este libro. Intuyo que es la metodología de trabajo de la autora. Los títulos de sus otros libros son muy sugerentes y sugieren estructura. Le pregunto y amablemente me responde:

Mis poesías son escritas en serie. Realizo un corte cuando surge una idea que se plasma en el prólogo. En general, ha coincidido con estados de mi alma en un entramado con lecturas que realicé contemporáneamente. El primer libro Hombres irreales (2017) es de iniciación, en cuyo prólogo explico la idea de irreal como platónico. En el segundo libro Mujeres reales (2018) expreso en el prólogo que es un canto al amor que perdura inquebrantable a pesar del paso del tiempo y de las inclemencias del alma (como ves el clima, las estaciones siempre están en relación con los estados del alma) En el tercer libro, Amores invisibles (2020) con un prólogo con intertexto del Ars Amandi de Ovidio y en el cuarto, Poética de la esperanza con el manifiesto surrealista de André Bretón (Correspondencia personal. 29 de junio, 2024).

Hay una lista de palabras y voces que apuntan hacia temas relacionados en este libro en cuestión, Términos como refugio, motivo, búsqueda, esperanza, obstinación, revelación, liberación de las censuras, silencio, huellas, marca, ternura, futuro o garabatos en la arena / que esperan a ser fundidos por las olas, / …/ susurrando las noches y los días / cada vez que el mar llega a la orilla, / todas tus posibilidades. (La terminología pertenece al poema Posibilidades, pp.27-29). Este mar a que se refiere la poeta es la conjunción de la esperanza y la libertad, dos realidades diversas, como dijo Rilke, pero una misma ansia y dicha. Es el mar de la ciudad de Nancy, Necochea. Es el faro del Quequén, la luz de esperanza, el refugio, el sitio donde encallan desvelos, almas y barcos. El mar del submarino ARA San Juan. Mar elixir de inspiración para un poeta que busca la paz en el caos. Un lugar para el hogar.

De izquierda a derecha: David Keyser, Eugenia Toledo, Salvador Calva Morales, José Carlos Bernal Suárez, Abel Pérez Rojas, Nancy Almassio y Sinar Sánchez

Del mar como metáfora habla la gente sabia. La historia del océano y la historia de la humanidad van juntas, son lo mismo, dice en un poema la joven poeta Amanda Gorman. Es experiencia de energía vital, según Nancy Almassio en su poema Si tú supieras (p.38). Entre las trombas y las tormentas de la vida se sobrevive. Las olas se encrespan y parecen devorar la costa a veces, pero en otras milagrosamente, susurran, se tranquilizan, llaman a la meditación. El océano se rompe en pedazos, como los seres humanos. Y después se recupera. No es esta filosofía profunda o complicada, pero es símbolo de la libertad y revelación del alma. También les sucede esto a las naciones y a las sociedades.

La poeta ha subido los escalones con este nuevo poemario para hallar serenidad en el tiempo y sus avatares. Así es la vida. Este es un libro respuesta. La esperanza existe y es eterna, aunque se oculte o sea invisible; aunque nos desconcierte y se torne gris. Nancy Almassio con insistente voz lírica deconstruye decodifica y despliega su bandera, es decir, su lenguaje de libertad. En esta hondura reflexiva vemos las palabras, conviviendo en forma armónica, unas tras otras como las olas, surcando las arenas. Un día emprenderán el vuelo.

Excelente propuesta, pericia, talento y profunda humanidad. Excelente libro para leer, conversar en grupo, estudiar en un taller o meditar. Gracias Nancy, tu siguiente trabajo será muy interesante, sin duda. Espero, esperamos.