Escribo lleno de júbilo, colmado de amor,
mi poemario veinticinco es un gran valor.
Cincuenta poemas en cada libro han brotado,
en dos años y meses,
mi alma lo ha logrado.
Mil doscientos cincuenta poemas de la vida,
que claman amores y llagas escondidas.
De entre ellos, muchos eróticos han surgido,
otros románticos, dulces,
de amor encendido.
Algunos de entusiasmo, juventud y osadía,
dependiendo del ánimo que traiga ese día.
Unos cuantos como dardos de crítica fría,
a sordos ufanos y malas mañas,
sin callar verdades ni guardarme las hazañas.
También a mi madre dediqué mis líneas sentidas,
sinceras palabras que plasman mis heridas.
Así, en veinticinco libros llegué al destino,
y, sacando cuentas, en este camino,
escribí con sudor y pasión desbordada,
gimnasia cerebral que a mi vida está atada.
No fue para quedar loco,
mas sí intenso,
porque durante un año,
con ritmo inmenso,
a mis lectores un poema al día les envié,
y aunque como diez de ellos
su hastío encontré,
que del WhatsApp con silencio se apartaron,
me bloquearon, pero sé que de su alma no me borraron.
Agradezco a los más de doscientos amigos,
que leyeron con paciencia mis versos sentidos.
Si al menos me dejaron creer que escuchaban,
si acaso me leían,
por la esperanza que daban,
les doy las gracias por su eco sincero,
por no dejarme en las sombras, tan fiero.
A mis musas, más de cien,
rindo homenaje.
Les escribí mis versos sinceros,
y si alguna recibió un poema certero,
fue porque su brisa me dio la alegría,
y en mis palabras guardé su fantasía.
Sin celos ni disputas,
a algunas les di tres o más poemas,
pues saben cómo soy,
y ustedes, queridas mías, son mis emblemas.
Por demás saben lo mucho que las venero,
y en cada línea mi pasión les confiero.
Hoy celebro entre letras mi noble gesta,
mi júbilo eterno,
mi pluma dispuesta.
No busco fama, solo ser oído,
por quienes en mis poemas
han latido.
Y con amor confieso, desde el corazón,
que mi pluma jamás cederá su pasión.
Hoy cierro estas líneas con honda emoción,
dando gracias con fervor,
como sincero don.
A ustedes, lectores, mi deuda eterna declaro,
por hacer que mis versos encuentren su faro.
Mi gratitud ante todo les entrego aquí,
mi corazón desnudo, entero de mí.
Por ser luz, por ser eco, por ser mi motor,
hoy mi pluma se inclina,
bañada en amor.
Y si mis palabras un día les dieron abrigo,
sepan que en cada letra late un amigo.
Gracias por ser testigos de mi creación,
ustedes son vida en mi inspiración.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































