Lupitas hay muchas,
mas tú eres distinta:
de labios carnosos y esmeraldas por ojos,
tu risa fue un canto que a mi alma excitaba,
y en tu piel se alborotaba mi pasión desatada.
¿Por qué, mi amor, tenías que estar casada,
atrapada en promesas de altar sin deseo?
Él, sombra distante tras de ti relegada,
sin conocer del placer el fulgor verdadero.
En noches calladas de amargo tormento,
tus lágrimas fueron un río secreto,
hasta que el destino,
en un dulce momento,
nos cruzó en el fuego de un flechazo perfecto.
Cada encuentro furtivo era un cielo prohibido,
tus gemidos un canto que el silencio rompía.
En mis brazos ardías,
en gozo encendido,
mil orgasmos vivimos en nuestra travesía.
Haciendo mil trampas, amantes osados,
burlamos al mundo, al reloj y al destino.
Cada caricia, un pacto de labios sellados;
cada beso, un viaje hacia el mundo infinito.
Hoy miro atrás y sé que logré conquistarte,
te hice feliz en secreto todos los días.
Mi Lupita, mi musa, mi amante,
mi arte en tu piel; el amor halló su refugio más puro.
En tu amor encontré un hogar soñado.
Aunque el tiempo nos robó momentos vividos,
en mi alma, por siempre,
quedarán tus besos,
mil veces encendidos.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























