
Hermafrodito, ser de dos almas,
condenado al dolor y la duda eterna,
caminas por la tierra,
sin ser todo a la vez nada.
Tú, mujer y hombre, en uno solo
tú, que no tienes reflejo en el mundo,
tus voces resuenan como un eco sordo
que todos escuchan, pero no atiende ninguno.
Sana el corazón de los confundidos,
guía a quienes se pierden entre las grietas,
y permite que podamos ver con compasión
sin juicios, sin miedos, sin condenas
a todo aquel que, como tú,
sigue la voz del corazón.
Dales paz, Hermafrodito, a aquellos que claman
que luchan por encontrar su ser
para que puedan sentir amor verdadero,
como tú lo hiciste, ayúdalos a florecer.
Que encuentren en su ser,
la seguridad de quienes son
para que vivan con verdad
todas las experiencias del amor.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























