
Aphroditus, labio y lanza en un canto,
cadera y pecho sin dualidad.
Tu forma trastoca cuanto se nombra,
eres del eros la identidad.
En ti no hay confín entre flor y filo,
ni juicio que impida el goce total.
Tu cuerpo es espejo donde se borran
la línea, el género y lo habitual.
Te visten la túnica y el enigma,
te ruegan los cuerpos por claridad.
Y tú, sonriente, das solo un guiño,
porque el misterio también es verdad.
Tu andar es conjuro que desordena,
que en cada mirada deja temblor.
Amas sin verbo, tocas sin tacto,
despiertas al alma desde el pudor.
Oh Aphroditus, raíz de los otros,
símbolo puro de integración:
tu gozo no teme rostro ni forma,
tu amor es cuerpo en revolución.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























