Por Nancy Almassio (Argentina)
—Poesía de domingo—
Cuando te miro,
un haz de vida atraviesa mi alma,
se despliegan las alas del encanto,
se encienden los artificiales fuegos de colores.
En movimiento, una candela,
un aura emerge entre tus gestos,
se despiertan las palabras en letargo
y el silencio sonríe, cuando te miro.
Es indistinto,
si es de día o es de noche,
si el otoño ha coloreado las hojas,
si el reloj discute con el calendario,
porque allí es sábado y aquí, domingo.
Cuando te miro,
el ritmo de mi cuerpo se aligera,
ni vals, ni adagio, es Allegro vivace,
cuando laten los suspiros en mi pecho.
La tarde te descubre
mirando de reojo a la distancia,
mientras el deseo confunde
los recuerdos con la ilusión
y recrea una nueva historia iluminada.
Descubriremos,
hasta dónde puede volar el silencio,
en qué lugar puede ocultarse la noche
y de qué color es la piel de las caricias.
Cuando te miro,
hay un mapa que se dibuja en mi cuerpo
por el que viaja tu poesía sin peaje
hasta llegar al lugar de mis secretos.
Nancy Almassio es docente, investigadora y poeta argentina.































