– La Historia Jamás Contada –
Aunque la palabra misma no es desconocida, suele asociársela con la publicidad de algunos bienes de consumo particularmente costosos por sus connotaciones de innovación y distinción, cualidades tabú para la mentalidad precarista heredada de la Revolución mexicana y diligentemente diseminada por el aparato ideológico oficial hasta el día de hoy, cuando el Predicador mañanero se burla sistemáticamente de lo que él considera distinguido o refinado, como si fuera un pecado vivir MEJOR o simplemente aspirar a hacerlo.
Pero el concepto se refiere a algo distinto y mucho más general que, para ilustrarlo mejor, recurriré a una anécdota técnico-política (sí, las dos cosas a la vez, que en un medio social técnicamente subdesarrollado como el nuestro suele ser la regla).
Resulta que en 2002 asistí a una reunión pública convocada por el “Círculo de Protección al Usuario y Víctimas del Transporte Público, A. C.”, cuando aún no se había convertido casi en norma consuetudinaria apelar a la población sólo para reclutar propagandistas y funcionarios electorales o motivar a estridentes guaruras mediáticos -Internet incluida- de políticos en la mira, sino para abordar situaciones concretas, usualmente problemas ya fuera de control y que el Gobierno no daba señales de querer o poder RESOLVER.
La reunión resultó de lo más abierta, diversa y productiva, pues quienes participamos pudimos conocer a otros interesados y sus perspectivas personales no sólo sobre el tema específico, sino lo que ahora se conoce como MOVILIDAD URBANA y además examinarlas y discutirlas. Personalmente expuse una visión que había venido desarrollando desde una mañana de 1980 camino al ensayo de la presentación-examen (de Piano) de esa noche, a bordo de un típico autobús de pasajeros (el “democrático camión”, como se decía entonces con sorna, que a 44 años no ha cambiado y sigue igual… e incluso PEOR).
Para 2002 ya había sintetizado toda una metodología para el análisis y solución dinámicos de la situación en sólo dos palabras: “TOMAR MEDIDAS”, pero no burocráticas sino FÍSICAS. Y aquí es donde aparecen la Ergonomía y disciplinas asociadas como la Antropometría, la Biomecánica, la Anatomía y la Fisiología, pero también la Psicología y aún la Estética.
Y es que cuando abordamos un transporte son críticas cuando menos tres dimensiones: la altura del estribo y la anchura y altura de la puerta. Una vez en el interior, la iluminación es vital, lo mismo que los apoyos, que siempre deben ser accesibles, pues se trata de un vehículo en movimiento, con arranques y paradas relativamente bruscas, por gentil que sea el conductor y fluido y despejado el TRÁNSITO.
Con este último nos colocamos de lleno en la ergonomía de la ciudad y su nivel superior de complejidad, por las distintas categorías de sujetos (personas, animales, árboles y plantas, máquinas) y sus peculiares actividades o funciones, usualmente contrapuestas, que interactúan en un medio de creciente densidad de obstáculos y restricciones.
Volviendo al camión (microbús, combi o similar), están la altura y anchura de los asientos, inclinación de los respaldos, espacio para las piernas, anchura del pasillo, altura de los pasamanos y ubicación de los botones de bajada. Pero también la temperatura, ventilación, humedad y protección contra el sol, sin olvidar el enojoso asunto del volumen del radio o reproductor. Todas son magnitudes, susceptibles de ser MEDIDAS, registradas y, finalmente, integradas en modelos matemáticos comprehensivos cuyas soluciones teóricas, tras ser validadas y refinadas EXPERIMENTALMENTE en un laboratorio de ergonomía ad hoc, queden plasmadas como NORMAS TÉCNICAS.
Incidentalmente, la palabra ERGONOMÍA se compone de las raíces έργο (ergo), trabajo y νομός (nómos), ley, por lo que una primera definición podría ser: “Metodología multidisciplinaria que permite optimizar las condiciones materiales y ambientales en que las personas (y otros seres) realizan sus variadas actividades y funciones, recurriendo a la aplicación racional de los conocimientos y tecnologías disponibles. Porque de eso se trata: de VIVIR BIEN, aunque se sienta desairado quien todavía se sienta en el Trono, tanto en sentido monárquico como en el otro… ustedes me entienden, amables lectores.
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.






























